lunes, 26 de agosto de 2013

Zahan y la Tierra~Prologo y capitulo 1

Introducción
Existe un mundo llamado Zahan, en el que habitan todo tipo de seres que en nuestro mundo creemos inexistentes y que llamamos "fantásticos", este mundo es gobernado por lo seres que nosotros estamos convencidos que son feroces y malvados, los dragones. Zahan está dividido en luz y oscuridad, cada uno con su propio rey y reina, ambos poderosos hechiceros; estos reinos estan unidos por un puente que solo los reyes y herederos pueden atravesar.
Existen 5 dragones sagrados, que aparecen cada 100 años, los cuales viajan al mundo humano en busca de sus propios hechiceros, estos 5 dragones son de la luz pues los dragones oscuros están completamente convencidos de que no necesitan a un amo que les ordene.
El portal que atraviesa los mundos es llamado Pondiak y está abierto durante 3 días, el primero se designa a la búsqueda de los 5 dragones en Zahan, el segundo es para preparar a los dragones en su largo viaje y el tercero es para el viaje. 
Para mantener la paz entre los dos reinos, los herederos deben contraer matrimonio, Zoiak es el principe de la oscuridad y debe casarse con la princesa Kanrak, la hermana menor de la fallecida Luzlian, pero el no quiere casarse pues el esta enamorado de su fallecida hermana y huye al mundo humano causando una gran conmoción, así que los dragones ademas de cumplir su funcion deben encontrar al principe.

Capitulo 1<pasado>

...Raquel García de los Campos...

Todo en el era perfecto, Gabriel, mi compañero de clase y el chico más popular de toda la secundaria, Era difícil que el mundo no girara a mirarlo en cuanto pasaba, su dorado cabello y la dulce fragancia a flores que brotaba de el al caminar, pero éramos buenos amigos, le conocía desde el inicio de la secundaria, pues sin querer ambos habíamos llegado tarde al inicio del segundo grado, pero el había sido transferido así que no conocía la escuela.
Su sonrisa siempre había reflejado la misma tranquilidad que demostraban sus ojos...
- ¿De nuevo babeando?
Dijo una voz a mis espaldas, al girarme pude notar que recién se había cortado el pelo, me había parecido extraño no haberla visto esta mañana, era Jimena y su ondulado cabello castaño-rojizo, la conocía desde que estábamos en jardín de niños, nos la pasábamos el día juntas y así como me conoce ella a la perfección, así la conozco yo a ella.
- ¡¿babear?! ¡¿Yo?! - su sonrisa era coqueta pero siempre natural, siempre mostrando a alguien tranquila pero refrescante, no era ni muy exagerada ni mucho menos falsa.
- oh! vamos, seguro estabas sonando con Gabriel
- Eso... bueno... creo que solo comprare un sándwich! - dije antes de que Cristina, la reportera de la escuela pudiese escuchar nuestra conversación, no era muy original estar enamorada de Gabriel, medio mundo andaba tras él, pero yo no quería ser obvia, prefería tener guardados mis sentimientos para mí misma y mis conocidos.
La sonrisa de Jimena decía "oh, vamos, seguro que hasta él lo sabe", solo le devolví la sonrisa y nos dirigimos a sentarnos en una de las bancas que se encontraban en el lugar, eran blancas y algunas tenían rayones donde algunas enamoradas no habían podido controlar sus bolígrafos y habían escrito el nombre de sus enamorados.
- Raquel, ¿esa no es Andrea de tercer grado? - señaló con la mirada a una chica pelirroja de largo cabello entre ondulado y lacio, pues ciertas partes no eran totalmente lisas, iba acompañada de una joven de rubios cabellos ondulados.
- ah, sí, la otra creo que se llama Karen, es de primer ano
Al pasar cerca de nosotras escuche un pedazo de su conversación.
-¿....... chocolate? - pregunto, al pasar note que Andrea era alta, y muy bien proporcionada, podía ser una modelo si se le antojaba la idea.
- sí, me gusta - Karen era risueña y cada que sonreía de manera dulce recibía una gran abrazo de su alta compañera, pero esta vez recibió un gran beso en la frente junto con un "¡aww, que linda!"
Note que la cara de Jimena notaba desaprobación.
- ¿Qué pasa?
- ¿Crees que sean... - espere a que terminara - ...tu sabes... pareja? - casi me ahogo con el jugo de naranja cuando ella termino su oración.
- cof cof! ¡No! puede que sean buenas amigas
- ¡¡pero la diferencia de edad!!
- ¡puede que se conozcan de hace tiempo!
Una persona se detuvo frente a nosotras, su rostro era tan bien conocido como el de Gabriel, Rebeca, de hermoso largo cabello negro como la noche, sus ojos eran como dos gotas de mar, solo un ano mayor que nosotras pero decían que podría hacer bonita pareja con Gabriel, los labios rojos cereza pronuncio una sola pregunta dirigida hacia mí.
- ¿De verdad piensas de esa manera?
- Eh? ah, bueno si, ¿porque pensar de esa manera de alguien que no conoces bien?
- ...Inocencia... - murmuro para sí, dio media vuelta y camino en dirección a los salones, segundos después sonó el timbre del término del descanso.

...Rebeca Ponce de León...

Hacía tres anos había llegado a la escuela, todo su tiempo en la escuela primaria había estado en el primer lugar de todo su grado y a veces podía sobrepasar a algunos de los de grados más avanzados, pero desde el inicio de clases de secundaria una persona había sobresalido ante ella, Andrea Cortez de la Torre, su pelirroja y inusual cabellera resaltaba ante toda la clase y como si eso no fuera suficiente, su alegre temperamento destacaba aun mas su presencia. Habían sido varias las veces en que ella había hecho el intento de conóceme pero no había manera de que dejara que tal personalidad entrara a mi vida, fue entonces que en tercer grado, cerca de las navidades recibí un abrazo sorpresa, al girarme vi esos ojos azules un tanto más claros que los míos y con una gran sonrisa dijo "Feliz navidad" tan grande fue mi dicha que difícilmente contuve una sonrisa y en cuanto pude salí del salón con dirección al baño.
Las lagrimas brotaban como si fuese una fuente humana, rodaban cosquillosamente por mis mejillas y caían en mi cuello, fue entonces que choque con una persona, pero en lugar de esquivarme tomo mi brazo y pregunto "Estas bien?" mi llanto creció, sus ojos verdes como la esmeralda mostraban claros signos de preocupación, la gente comenzó a juntarse, por supuesto llamaría la atención, para eso era el baño, pero ahora mi plan había sido arruinado por un tonto chico nuevo que había ganado la popularidad en una nada.
tuve que tragarme mi orgullo y así poder envolver al chico con ambos brazos para ocultar las lagrimas en su pecho, era alto solo unos o dos centímetros mas que Andrea, pude escuchar los murmullos sobre nosotros, también sentí el toque de las manos del chico, pero no me devolvió el abrazo.
Los días siguientes la gente me miraba más de lo habitual y la única opción que tenía era ignorar todo eso, ni siquiera me habían dado el tiempo para pensar la razón por la cual las lágrimas habían salido de aquella manera después de la felicitación de Andrea.
Los días de clases de nuestra secundaria eran extraños, salíamos mucho tiempo después de los demás colegios, y entrabamos igualmente tarde, los días festivos por lo regular había clases, solo los días verdaderamente importantes no había clases.

Era el receso, había estado leyendo un libro detrás de una de las bancas tan blancas como la cal, no me molesto la presencia de dos chicas que sentaron en ella, es más, ni siquiera habían notado mi presencia en ese lugar. No me había detenido para mirarlas bien y ya me encontraba leyendo pacíficamente hasta que escuche que una de ellas nombro a Andrea, me puse de pie y observe a la alta pelirroja que se encontraba caminando con una de las nuevas de primer ano.
- ah, sí, la otra creo que se llama Karen, es de primer ano - dijo con un tono de voz tranquilo y continuo comiendo su sándwich, seguro era comprado de la cafetería. Las Andrea y Karen pasaron cerca de ellas y la primera le planto un beso en la frente a su pequeña acompañante, que felizmente lo aceptó.
Las chicas de la banca, una tenía el cabello castaño-rojizo, la otra simplemente castaño, la primera hiso una mueca en cuanto lo anterior ocurrió y la segunda noto eso.
- ¿Qué pasa?
- ¿Crees que sean...tu sabes... pareja?
- cof cof! ¡No! puede que sean buenas amigas - casi se ahoga con el jugo.
- ¡¡pero la diferencia de edad!!
- ¡puede que se conozcan de hace tiempo! - vaya forma de pensar, me dije a mis adentros, rodee la mesa de manera que pudiese terminar al frente de la de cabellos castaños, al fin pude ver sus ojos, era demasiado joven mentalmente.
- ¿De verdad piensas de esa manera? - pregunte
- Eh? ah, bueno si, ¿porque pensar de esa manera de alguien que no conoces bien? - su voz sentía duda mientras que sus ojos dejaban mostrar curiosidad.
- ...Inocencia... - murmure antes de girarme, ya había visto a algunos alumnos en dirección a los salones, así que el termino del descanso estaba próximo y camine hacia mi aula, de camino me crucé con Andrea, que venía de regreso del edificio de los de primer ano, seguro había ido a dejar a su compañera. Al verme sus labios rosados querían articular una palabra, pero solo agacho la mirada y siguió caminando en mi misma dirección.

...Andrea Caballero de los Ángeles....

Karen era mi vecina, hacia unos anos que la conocía, la noticia de que fuese a la misma secundaria había sido toda una sorpresa y alegría, ella había sido como la hermanita que nuca hubiese tenido, al igual que sus padres habían cuidado ya mucho tiempo de mi.
El orfanato en el cual había estado por 10 anos ya me había cansado, nadie adoptaría a una niña ya mayor y solo me quedaba cumplir los 18 para poder salir de ese lugar en el cual todos éramos tratados fríamente por las cuidadoras, en donde los más grandes se aprovechaban de los más chicos. Esas memorias prefería guardarlas para mí misma y Karen había sido una buena forma de salir de ese pasado oscuro.
Trabajar mientras estudiaba y pagaba el pequeño apartamento vecino al de Karen era arduo, pero debía pagar sus estudios y la renta, así como el transporte que usaba de camino al centro de la ciudad, lugar en donde trabajaba, su jefe no era malo, siempre era amable con ella y sus compañeros le habían ensenado bien todo lo que sabía. La compañía era pequeña, pero le pagaban bien por el poco aseo que ella hacía en el lugar.
La cabellera negra era irreconocible desde hacía 3 años, siempre había intentado hablarle de manera amistosa pero casi siempre recibía una contestación con la cual no podía continuar con la conversación, de manera que simplemente de alguna forma me iba de nuevo a mi asiento.
Mucho ya había intentado para unirla un poco a mí, pero todo en vano, hasta que en tercer ano comprendí que ella simplemente tenía una persona a la cual demostrarle un poco de su afecto.
En la tercer navidad que pasamos juntas como compañeras de clase la abrase por detrás, era más baja que yo, unos 8 o 9 centímetros, al volverse y verme, sus ojos mostraron una satisfacción demasiado grande hasta que se volvieron vidriosos, la solté y segundos después desapareció por la puerta del salón, me quede sorprendida, nunca nadie había rechazado un abrazo, no porque sí, me quede parada ahí como boba, sin poder moverme hasta que alguien mencionó a Rebeca junto a un muchacho, salí y vi como ella sujetaba fuertemente el pecho del chico "cuál era su nombre?" pensé "ah! cierto, Gabriel" un chico muy apuesto, lástima que no era mi tipo, era muy guapo, de cabello rubio y ojos verdosos como el césped joven.
El rostro de el parecía sorprendido, como si no esperase el abrazo; mientras ella lo envolvía, el solo sujeto sus hombros, no la envolvió con la misma calidez que lo hacia ella, no, su mirada iba en dirección hacia las escaleras, como si mirase a alguien en especial, alguien cuya presencia era incomoda para la situación en la que se encontraba.

La compañía de Karen en la secundaria había comenzado de mala forma, la mayoría de la gente pensaba que ella y yo estábamos saliendo, cosa que tenía que aclarar apenas escuchaba entre los rumores que se propagaban cada día mas, que acaso nadie podía comprender el amor que se puede llegar a sentir por una persona en forma de hermanos? Eso era para mí Karen, alguien más de mi familia, la única aparte de su madre.
Terminando los recesos la llevaba hasta la entrada de su edificio y me iba al mío, casi siempre de regreso veía a Rebeca y su inconfundible cabellera, pero ahora me había topado con sus ojos color de mar, quise saludarla decirle simplemente "hola" pero las palabras no salieron y vino a mi mente la escena que esa navidad había pasado, su cara de sorpresa y su espalda en cuanto la solté. Simplemente baje la mirada y me dirigí hacia el salón de clases.
El día transcurrió normalmente y en la salida vi a Karen esperando para irnos juntas a casa, pero instintivamente me gire hacia Rebeca, ella vivía en nuestra misma dirección, solo que un poco más lejos, en una gran mansión, quise invitarla, pero nuevamente las mismas imágenes y la misma sensación de impotencia vinieron a mí.
Había escuchado que sus papas viajaban mucho de negocios y que se la pasaba sola en su casa.

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