miércoles, 28 de agosto de 2013

La luz de la mirada: capitulo 2

CAPITULO 2: MIS SENTIMIENTOS
Realmente no sabía qué hacer, en el contrato decía claramente que no debía tener ninguna relación a menos que ya mi popularidad haya alcanzado una gran cantidad de seguidores, pero Rafael, no tenía idea de cómo lo lograba, pero hacia que mi personalidad seria y despreocupada desapareciera mostrando mi enojo y mi forma de ser.
“¿Qué rayos le pasa?”-pensé
En todo el camino a casa me la pase pensando en el, Rafael era del tipo de chico que aunque alguien le diga que no, el seguirá insistiendo hasta que el “no” se transforme en “si”.
Pero su insistencia no me agradaba, era como si cada vez que intentaba alejarlo, el se acercara mas, sin utilizar nada más que su voz y su personalidad.
Al llegar a la casa, salude a Karen y me despedí de Karla.
La cena ya estaba preparada, comí sin muchas ganas, pensando el cómo le diría a Rafael acerca del contrato, el no tener una relación y el solo ser amigos, aunque él quisiera siempre ser algo más.
Note que mi nana se dio cuenta que me encontraba muy pensativa mas no me dijo nada, con el tiempo fue aprendiendo a leerme y si no comprendía mucho lo que veía, preguntar cuidadosamente o a veces ni siquiera preguntar.



-       ¿Pasa algo? – pregunto Luisa
-       ¿eh? No ¿Por qué?
-       Es solo que has estado suspirando todo el día – dijo – y cuando haces eso es que ocurre algo.
-       No es nada, no te preocupes
Nuestra plática interrumpió a la profesora de Literatura que estaba dando una explicación acerca de un libro de William Shakespeare, Romeo y Julieta
-       Señoritas ¿podrían guardar silencio? 
-       Si, lo sentimos – dijimos al unísono  
Mire el reloj que estaba en la parte superior derecha de la pared color olivo, marcaba la 1:25 p.m. solamente me bastaban unos 20 minutos para llegar a la fuente, aunque realmente no tenía muchas ganas de ir al lugar citado.

~Riiiiiiiiiiiiiiiiiiing~

-       Pueden irse – dijo la profesora
La única razón por la que me dirigía era que yo lo había citado
El llegar me tomo más tiempo, debido a que en la mayoría de los pasos la velocidad la disminuía con ganas de llegar tarde para que él se cansara de esperar y se fuese.
Cuando llegue, estaba con una chica, no sabía qué hacer, si debía huir, interrumpir o esperar. Yo no era del tipo que espera y no era correcto el interrumpir así que solo me quedaba una opción, huir.
Al girarme escuche mi nombre y al darme media vuelta, Rafael estaba parado junto a mí.
-       ­pensaba que tal vez no vendrías… - dijo con una sonrisa en el rostro
-       Yo te cite ¿Cómo no iba a venir?
-       Eso… eso es cierto… jeje lo siento – note que estaba algo nervioso, no sabía si era porque yo estaba ahí parada al frente de él o ¿era acaso que hablaba de algo incomodo con aquella chica?
-       ¿No deberías ir con tu amiga?
-       Si… pero… se perfectamente lo que me dirá, hace tiempo que note que le gusto, mas yo no siento nada por ella.
Mi pensar era diferente a lo de las chicas de su escuela, pues me contó que las chicas se declaraban a los hombres como si eso realmente estuviera bien.
Una chica siempre debía a darse a respetar y callar su amor a pesar de todo, ya si un hombre le correspondía y este se le declarara, solo entonces revelaría su amor, a mí, así se me fue inculcado, pero puede que a las demás personas no mucho.
-       Ve y escucha por lo menos lo que ella tenga que decirte
-       ¿eh?
-       ¡Nada de “¿eh?”! ¡Ve!
Lo empuje hasta que llego al lado de la chica, el realmente se veía incomodo.
Mientras ellos hablaban y me aleje lo suficiente como para no escuchar lo que decían, y me senté en una banca al lado de unos arbustos. Siempre había pensado que el amor era innecesario, en muchas ocasiones era de color rosa pero también en muchas otras solo ocasionan dolor y lagrimas. Yo prefería la tranquilidad de vivir con mujeres y simplemente no enamorarme de ninguna persona, sin sentir esa clase de sentimientos.
-       Regrese…
Pero desde que Rafael había aparecido, mi corazón realmente se agitaba demasiado, que cansado era todo esto.
-       …. ¿te gustaría…?
-       ¿uh?
-       ¿te gustaría ir a comer algo? – nuevamente se le notaba nervioso
-       Claro… ¿Por qué no?... pero tu pagas
Al decir esto su alegría fue demasiado obvia, sus ojos tenían una luminosidad que hacia un momento no se veía. ¿Realmente me quería? Me preguntaba.
Nos dirigimos a un pequeño restaurante que se encontraba en el centro de la ciudad, cercano a la fuente en la que nos encontrábamos, al parecer, Rafael ya conocía el lugar.
El restaurante era pequeño, pero agradable, colores pastel y tonos claros combinaban muy bien, tenían una gran variedad de postres, los cuales tenían muy buena pinta. Rafael escogió uno por mí mientras yo me sentaba en una de las mesas de madera adornadas con florecillas rojas.
Rafael llego con una copa con una especie de helado mezclado con frutillas.
-       ¡Delicioso! – era realmente delicioso, era dulce pero no tan empalagoso, como cuando corres a través de un verde campo de flores mientras sientes la fresca brisa chocar contra tus mejillas.
-       Sabía que te gustaría, por lo regular a las mujeres les gusta lo dulce n.n
-       ¿lo dedujiste porque soy mujer? Qué tontería.

Ya era tarde cuando Rafael me acompaño de regreso a casa, las luces de los faroles ya estaban encendidas y Karen debía estar preocupada. Al parecer no llamó a Karla para que le diese mi teléfono celular pues es el tipo de persona que no le gusta preocupar más gente de la debida.

-       …gracias… - dice sin pensar - … creo que fue… divertido… - mirando en otra dirección para que Rafael no notara el rubor en mi rostro.
-       … no es nada… ¿tus padres no se enfadaran contigo?
-       No lo creo – “creo que ni siquiera han llamado en todo el día” pensé
A mis padres no le interesaban mucho el cómo me encontraba, casi siempre llamaban para saber acerca de la casa o las cuotas del colegio, mas nunca para saber cómo me encontraba. Yo ya había asimilado todo eso cuando cumplí los 8 años y había visto a Karen como una figura materna, siempre ahí para mí.

Al detenerme dije – aquí es – Rafael se quedo sorprendido al ver la casa
-       ¡wow! Tu casa es realmente grande, pensaba que ya no había casas así por estos rumbos.
Me preguntaba que tenia de asombroso el tener una casa así si solamente la compartíamos mi nana y yo. La casa era de dos pisos. Teníamos una barda alrededor de toda la casa color marrón.
A un lado del portón de entrada se encontraba el timbre que conectaba con el teléfono de la casa, Karen contesto y su voz se oía realmente preocupada.
-       Te veo otro día – me dirigí a Rafael mientras mi nana se dirigía a abrir el portón y recibirme.
-       ¿te parece si nos vemos mañana?
-       …am… eso…
-       ¡Señorita! – interrumpió Karen – ¡Estaba tan preocupada! ¿Dónde estaba…? ¿eh? – fue entonces cuando se dio cuenta de la presencia de Rafael - ¿tu novio?
-       ¡Por supuesto que no, Karen! – dije con el rostro realmente enrojecido.
Después, Rafael se presento ante mi nana.
-       Mucho gusto, soy un pretendiente de Elena
-       ¡¿Cómo puedes decirlo así de fácil?! – le grite nerviosa a Rafael
-       Bueno… me tengo que ir… -  Al decir el “te veo mañana” Rafael se acerco a mi rostro y sentí el toque de sus labios dándome un tierno beso en la frente, en ese segundo me sentí protegida, pero a la vez realmente furiosa por hacer lo que él hace solo por el simple hecho de hacerlo. Realmente me enfurecía que demostrara tan fácilmente sus sentimientos -  ¡te veo en la fuente a las 2! – gritaba después de Salir corriendo antes de que le diera una bofetada por lo que había hecho.

Al  entrar a la casa Karen no paraba de hacer preguntar acerca de Rafael
-       Me parece un chico tierno – dijo
-       ¿Cómo puedes pensar eso?
-       ¡oh! ¡vamos! ¿Qué sentiste con ese beso?
Solamente me gire y dije “nada, en lo absoluto” aunque en realidad mi corazón palpitaba desbocado de los nervios. Después de haber subido a mi habitación grite “¡¿QUÉ RAYOS FUE TODO ESO?!”
Tenía pensado decirle acerca del contrato, pero todo lo que hablamos y la manera en cómo se despidió de mi fueron las causantes del porque no le dije nada. Ya no debíamos vernos, aun no debía tener sentimientos así acerca de nadie.
No quería sentir nada por el… el amor tenia sensaciones extrañas y ese mismo sentimiento abarcaba muchos más… pero…
¿Por qué? ¿Por qué el derrumbaba tan fácilmente los muros que colocaba entre nosotros?
No quería enamorarme… No ahora…

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