CAPITULO 3: LA PRINCESA RAMSON
- … na… ¡Elena! – grito Luisa al frente mío
- ¿eh?
- ¡Por fin reaccionas! Veo que realmente no te interesa la competencia…
- ¿competencia?
Luisa era alguien a quien no le gustaba para nada el esperar una respuesta y por lo regular al no escuchar una respuesta rápida, ella misma la toma con respecto a cómo es cada persona. Su cabello lacio pelirrojo combinaba perfectamente con su rebelde personalidad, sus ojos azul rey realmente llamaban tu atención.
- ¡Laura! ¡Elena participara! – Laura, era alta y delgada, cabello negro y ojos azules. El cabello lo tenia casi tan largo como el mio, pero siempre recogido en una coleta. Ella era la representante de la clase. Laura solamente asintió e hizo un apunte en su carpeta.
- ¡WAA! ¡espera! ¡No se siquiera de que es la competición!
- Es mañana, una competición deportiva contra el equipo femenil con las mujeres del instituto Carmen.
Si no me equivocaba, en el suéter de Rafael se encontraba el símbolo de ese instituto…
- Entiendo… con razón me inscribiste
Rafael
- ¿princesa Ramson? – pregunte algo atónito
- Si, es la mejor en todas las materias del instituto Ramson, es realmente muy hermosa, el año pasado supero a nuestro equipo femenil en todas las rondas de la competición, fue realmente increíble.
- ¡¿De verdad?! – grite, el que existiera una chica así no era posible ¿o no?
- Si, por eso las chicas han estado entrenando muy duro – dijo mi compañero Raúl, el había conseguido que llegara a la cabina de Soledad para poderla conocer. El había sido mi amigo de la infancia, ni siquiera él ni el resto de la banda sabia acerca de su verdadera identidad.
- ¡¿eh?! ¿Qué tipo de chica será?
- Ni idea, ¿pero no dijiste que habías conocido a una chica?
- Jaja si, es inigualable, es precisamente de ese instituto
Si… Elena era una chica increíble, con solo verla no podía pensar claramente, como si al mirarla mi mente se pusiera en blanco.
Apenas era la hora del almuerzo, Raúl y yo simplemente nos quedábamos en el aula comiendo nuestros sándwiches. El uniforme era de lo más común, se podría decir que el de las chicas fue mucho más diseñado que el nuestro. Una falda de tablones, una blusa blanca y un chaleco más un moño, el cual combinaba con el resto de la vestimenta. Nuestro uniforme era un simple pantalón y una playera blanca con una chaqueta con el logo del instituto.
Aun faltaban tres horas de clase para poder ver a Elena en su precioso uniforme, el cual solo destacaba su belleza, su uniforme era un vestido rojo, como el de una princesa. Su cabello largo realmente era hermoso y sus ojos eran un encanto, a pesar de su actitud tan distante notaba como ella simplemente se intentaba alejar de las demás personas. Aquello no me alejaría de ella, no ahora que estaba completamente seguro de que estaba perdidamente enamorado de ella.
La competencia seria mañana, el instituto femenil Ramson vendrían a nuestro colegio mixto para un juego amistoso como se hacía cada año, tal vez, solo tal vez, tendría la oportunidad de ver a Elena en medio de la competencia.
El profesor de Educación física me había pedido ser juez en la ronda de atletismo, el cual acepte por el mismo hecho de ver a Elena.
Las chicas estaban realmente emocionadas, practicaban verdaderamente duro y todos los días. El tener a la princesa realmente hacia que se esforzaran.
El torneo pasado no había asistido debido a una lesión en las prácticas, una torcedura en mi tobillo, pero ya se había curado y podría competir en los torneos masculinos contra los equipos de otras escuelas.
En calificaciones, era normal, ni muy altas ni tampoco reprobadas, hasta ahora mis padres estaban conformes pero siempre me habían apoyado diciendo que podía sacar mucho más altas. Pero no me gustaba, prefería estas en mi computadora o salir con amigos.
En la última hora tenia clase de Arte, era mi materia favorita y la profesora me elogiaba lo suficiente como para sentirme orgulloso de mi trabajo. El dibujar y pintar, hacer bosquejos y remarcar, crear fondos y personajes, todo aquello me encantaba, mas no sacaría mucho provecho de ello en el futuro, así que tenía que pensar bien en la carrera que debía estudiar.
Envidiaba a Elena, solo un poco, por el simple hecho de que ella fácilmente había alcanzado su meta, claro que aun no es una profesional, pero ya había sacado varios CD’s y se había hecho muy popular.
El día se me pasaba rápido, el solo pensar en ella hacía que el tiempo fuese más rápido, pero al ver el reloj y esperar a verla era muy lento.
Las clases terminaron y me puse en marcha hacia el lugar citado.
Raúl, era un buen tipo cuando hablaba en serio, pero por lo regular tonteaba con las chicas y era raro que fuese en serio con una de ellas.
Terminando la clase tome mis cosas y camine hacia la fuente, mi salida era a la 1.00 pm pero mi instituto se encontraba más lejos que el de Elena. Ningún autobús me dejaba cerca así que prefería caminar.
Al llegar ahí pude ver a Elena parada al lado de la fuente, con una expresión de querer huir del lugar antes de que yo llegara. Cuando estuvo a punto de caminar la salude.
- ¡si viniste, Elena! ¿tendremos una cita? ♥
Se quedo callada, parecía como que quería decir algo que estuviese guardando.
Me preocupaba si tenía novio, lo cual era poco probable.
- En mi carrera como cantante, tengo un contrato firmado, y uno de los puntos marca acerca de no tener una relación, por lo menos hasta que…
Interrumpí, no podía y no quería escuchar eso, la única forma había sido besarla, lo cual hice. No quise mirar su expresión, esperaba una bofetada al instante pero no ocurrió, no hasta después de pasado unos segundos.
¡SLAMP! Llego la bofetada
- ¡IDIOTA! ¡¿Quién rayos te crees?! – su rostro estaba completamente enrojecido - … mi … mi primer beso …- murmuro a si misma después de darme la espalda
- Entonces… - sin pensar en cómo reaccionar la abrase por la espalda- ¿de verdad soy la primera persona que ha tocado tus labios?
- …¿Qué estas tratando de...?
- ¿Elena? – dijo una voz a nuestras espaldas, era una chica del mismo instituto de Elena, lo note por el uniforme, pero me gustaba más el cómo se le veía a Elena puesto. El cabello se le notaba natural, pelirrojo, y los ojos azul rey se notaban algo confusos a lo que estaba ocurriendo.
- ¡Lu- Luisa! – cuando Elena dijo su nombre sentí un golpe en el rostro, lo cual hiso que callera sobre unas cajas que estaban a un lado nuestro.
- Jaja ¿Qué- que estás haciendo por aquí Luisa? – Elena simplemente me ignoro y guio a la chica lejos de mi.
Elena
Me había salvado de que Luisa viese cuando Rafael me beso y esperaba no tener que volver a verlo durante un buen tiempo. Luisa, se veía rara, no entendía el por qué pero tenía que averiguarlo.
- ¿y bien? ¿no me contaras?
- ¿eh? ¿sobre qué?
- Sobre ese chico, ¿crees que no me doy cuenta? Jaja le gustas
- …. Lo sé…. Pero….
- Y te gusta, Elena
- ¡¿Qué?! ¡no!
Luisa era del tipo que cuando hablaba en serio, hablaba en serio y no se andaba con tanto rodeo. Pero el que pensara que me gustaba Rafael no era algo que pudiese aceptar, ni un poco.
- ¡oh! Vamos, Elena, te vi cuando te beso, cerraste los ojos y aceptaste el beso, pero cuando te diste cuenta quisiste negarlo y le diste una bofetada.
Realmente no sabía que decir, Luisa me había quitado las palabras de la boca, ese beso había sido tierno, mas no debía, aun no, tener un novio actualmente me crearía muchos problemas con Karla, pero no le podía dar esa razón a Luisa. Tenía que pensar algo.
- … el me parece tierno… es todo… - quería pensar eso
- ¿estás segura de eso, Elena?
- Si – dije con tono seguro, pero en verdad me moría de nervios – Luisa, estoy segura.
Después de eso, nos estuvimos poniendo de acuerdo para la competición de mañana, seria durante clases así que los profesores de las diferentes materias no vendrían. Las mujeres que no se habían inscrito en la competición, irían a esta como animadoras o simplemente para ayudar en lo que se necesitara.
Luisa me explico el porqué estaba ahí, el cual era porque yo había estado actuando muy extraño y al final de las clases no me iba en dirección a mi casa, sino en dirección a clases. Le conté todo lo que había pasado con Rafael, a excepción de lo del concierto, eso era un secreto y ni siquiera Karen sabía acerca de cómo fue que conocí a Rafael ni mucho menos se había atrevido a preguntarme tal cosa.
Cuando llegue a mi casa aun era temprano, y Karen me pregunto acerca de Rafael, yo no quise hablar de él, Karen entendió a la perfección mis indirectas y no saco de nuevo el tema. Pero se notaba que le había tomado cariño a Rafael con tan solo verlo una vez. Karen era muy cariñosa, como una madre, sin los compromisos de esta, pero me preguntaba por qué nunca se había casado, mas nunca sabía como preguntarle de ello. Simplemente el tema nunca se podía sacar, de lo único que hablábamos era acerca de los conciertos y de mi, nunca de ella.
Al entrar a mi habitación, mi rostro mostró angustia y temor, Luisa me leía demasiado bien, Rafael no salía de mis pensamientos y Karen nunca me contaba nada acerca de ella. No sabía en qué pensar primero, así que simplemente me decidí a hacer mi tarea y luego irme a dormir.
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