viernes, 30 de agosto de 2013

Magia de amor: capitulo 3

Tenía 3 días para darle una respuesta.
No sabía que hacer, mi madre seguro volvería antes que yo de su viaje, si es que iba, a menos que le avise pero no… no quiero hablar con ella.
¿Y si me llevaba a Alex conmigo?

-Buenos días señorita- Una voz se oía a lo lejos
-¿Uh?
-¿No iras a clases hoy?- insistió
-no lo se…
-A este paso llegaras tarde
-Vale, vale, ya voy- al levantarme me tope con sus ojos esmeralda.
Estaba tan cerca… podía sentir su respiración y sentía el calor que desprendían sus mejillas debido a los nervios.
-Bu-Buenos días, Alex…- Me aleje de el lentamente, mi mente estaba en blanco pero mi rostro estaba totalmente rojo.
Alex se levanto y se dirigió a la puerta.
-Apúrese o llegara tarde- después de decir eso salio
Me sentía rara, nunca había estado tan cerca de un hombre así… espera… si lo he estado… Chris… ¡Joder!... ¡¿Por qué?!
Espera, ¿Por qué me enfado? Solamente es Alex ¿no? ¡¿NO?!
Comencé a vestirme y no pude hacerme el moño que llevaba mi uniforme, lo hice una y otra vez, pero no pude.
Baje así
Alex miro mi listón colgando y dio un paso hacia mi, pero se detuvo y se fue a la cocina.
Cuando me dio la espalda mi corazón se detuvo, ¿Qué ocurría? ¿Alex? Ibas a hacerme el moño ¿verdad? ¿Por qué te detuviste? Solo… solo dímelo por favor.
Quería que esas palabras salieran de mi boca pero por más intento que hice no pude.
Alex salio con mi almuerzo entre las manos y lo dejo sobre la mesa.
Cuando me di cuenta ya me estaba acercando a el.
Me miro a los ojos, se acerco lentamente, pero se detuvo antes de tocar mis labios, no me había percatado que yo tenía los ojos cerrados.
Cuando se alejo no supe que hacer.
-Alex…- pronuncie su nombre con una voz que nunca había usado con el.
Se dio media vuelta y de nuevo me dio la espalda.
Tome su mano entre las mías.
-…se te va a hacer tarde…
-No me importa
-Pero…
guardó silencio en cuanto me puse frente a el
Duramos mucho tiempo así
Hasta que toco el “cucú” del reloj de madera colocado en la sala.
Me saco casi a la fuerza de la casa, pero a juzgar por su expresión no quería que me fuera.
Camine a la escuela pero a cada paso que me alejaba de la casa se sentía mas pesado.
Me gire y vi la casa desde lejos.
-Hola- me saludo, pero ni mi cuerpo ni mi mente reaccionaron.
Hasta que una mano me sacudió fuertemente.
-¿estas bien?
-¿Ah? S-Si… eso creo…
-No es por presionarte, pero… ¿ya tienes una respuesta?
-No… aun no… pero ¿puedo preguntarte algo?
-Por supuesto- su boca se curvo y dio una calida sonrisa a mi ser
-¿puedo llevar a alguien mas?
-Depende quien sea
-ya veo… ¿y no puedo llevar a Alex?
-¿tu mayordomo?
-Si, ¿puedo?-dudaba, ¿Qué había sucedido exactamente esta mañana? ¿Qué le ocurría a Alex? Y más que nada a mí.
No esperaba una respuesta afirmativa pero por alguna razón la quería…
-No lo se…Después te digo ¿si?
-Ok- continuamos caminando, ambos en silencio, cuando entramos nos fuimos directo a clase.
El día cada vez pasaba más lento…
Solo quería hablar con Alex.
Comencé a dejar fluir mi mente, empecé a recordar cuando conocí a Alex, en ese tiempo mi madre estaba buscando a un mayordomo ya que el que teníamos había renunciado.
Llegue a una tienda, porque estaba pegando volantes, iba a entrar cuando un joven de ojos verdes salía y le entregue el volante
-si no le interesa, puede devolvérmelo
-no, se equivoca, me interesa mucho
-¿de verdad?
-si ¿se puede ir ahora?
-claro, venga conmigo- tome su brazo y lo lleve hasta mi casa
-disculpe… ¿Cómo se llama?
- Mi nombre es Alexander y voy en 9° grado
-bueno, déjame hablar con mi madre
Subí a su habitación, en ese entonces mi madre siempre estaba en casa a la espera de la llegada de mi padre del trabajo
-¿madre, puedo pasar?
-Si, pasa- entré, podía ver sus ojos color verde-azulado
-¿Qué pasa, Diana?
-Ha venido un joven por el empleo
-Oh!, ya veo, bajo en un segundo
-bien
Baje, comencé a hablar con el, nos llevábamos de maravilla.
Mi madre llego y lo llevo a la cocina, poco a poco respondió cada pregunta y cada ejercicio que le puso.
-¿bien? ¿Quieres una respuesta?
Alexander asintió con una señal de respeto.
-Dame todas tus medidas y mañana vienes a comenzar tu labor.
-muchas gracias- observe como Alexander no podía contener su felicidad
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Me desperté en mi banco y toda la clase me observaba. Nunca me había quedado dormida en clase.
El día fue cada vez mas lento… solo podía pensar en Alex...
Al fin, sonó el timbre de salida y me dirigí a casa.
Todo el camino estuve razonando diversas cosas entre Alex y yo.
Al fin comprendí.
Corrí a casa, no podía contenerme más, debía ver a Alex lo más pronto posible.

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