lunes, 30 de diciembre de 2013

La luz de la mirada Cap 6 parte 2

El hacía que mis intentos fueran en vano. Derrumbaba tan fácilmente los muros que forjaba a través de nosotros y cuando no quería verlo simplemente aparecía de la nada, como si siempre supiera a donde voy o vengo.
-       No… no tiene nada de malo…
-       ¿¡entonces?! ¿¡porque no podemos salir?!
Me tomo con ambos brazo de los hombros e intentaba cruzar su mirada con la mía, a lo que respondí cerrando los ojos.
-       El contrato marca no tener una relación con alguien hasta tener el rating marcado, no importa si está en su forma de cantante o cotidiana…

No podía mirarlo, sabía perfectamente cuál era la expresión de su rostro, la cual era de tristeza, dicho todo esto, el tendría dos opciones a realizar, dejarme ahí, olvidarme o seguir queriéndome e insistiendo que fuésemos algo.
-       Entiendo… - aquí iba – entonces, sigámonos tratando un poco mas ¿si?
-       ¿Qué?
 Esa no era una respuesta que alguien daría, o te das por vencido o sigues insistiendo, pero él no hiso ninguna de las dos, el mismo decidió quedarse a mi lado como un amigo y esperar pacientemente. ¿Cómo iba yo a saber que él era del tipo de chico comprensivo y cariñoso si la primera vez que intente hablar, el me había besado?
-       Si…
-       ¡¿de verdad?! – sus ojos se veían muy felices
-       Si, solo no te sobre pases y todo estará bien ¿okay?
-       ¡si! – era realmente como un feliz perro salvado de la oscuridad.

Después de haber llegado con los demás, Laura y Luisa estaban platicando con dos chicos, el instituto ya estaba casi vacío, estaba oscuro y los directores no daban signos de que iban a salir dentro de poco.
Al llegar donde todos estaban, uno de los chicos se me hacia conocido, pero en la dirección en la que estaba situado la luz golpeaba exactamente sobre su espalda, algo que hacía que no pudiese mirar su rostro muy bien, pero si me le quedaba viendo demasiado tiempo, Rafael se pondría celoso y en los demás levantaría sospechas.
Pasado un buen tiempo de charla decidimos dirigirnos nuevamente a nuestras casas, Laura, Lucia y Raúl vivían en la misma dirección, así que se fueron juntos, algo que a Lucia y a Raúl les afectaba mucho, les agradaba estar juntos, se notaba en sus rostros, mientras tanto Laura, seguramente no estaba consciente de nada de eso, solía ser demasiado despistada para ese tipo de cosas.
Rafael, al igual que el chico, ambos vivían en dirección a mi casa, así que termine siendo acompañada por ellos.
Pasado un buen rato, me sentía estresada, no había conversación y ambos iban a mis costados, Rafael no me quitaba la vista de encima y el muchacho simplemente era un caballero y no hacia ningún comentario acerca de mí.
-       Hoy te viste hermosa, Elena – dijo Rafael, después de haberse contenido por un buen rato.
-       ¿eh? Ah… gracias – me sentía tonta, que un chico me dijese que era linda siempre causaba efecto y como no estaba acostumbrada a relacionarme con los chicos, mucho menos lo estaba.
De repente vinieron a mi mente los chicos de la banda, los veía siempre en los conciertos, pero nunca nos relacionábamos mucho y de lo único que siempre conversábamos era de las notas de la música o cuando surgían discusiones y tenía que intervenir, pero cuando eso no bastaba, nuestra manager tenía que meterse y lograr la paz.

Me di cuenta que a pesar de estar relacionados, no los conocía de nada, sin embargo, fuera de mí ellos se conocían muy bien y tenía pláticas realmente compartidas, inclusive habían intentado meterme en algunas conversaciones, pero en esos tiempos no solía querer relacionarme siquiera con algún hombre.

-       ¿pasa algo? – pregunto Rafael y eso llamo la atención del muchacho
-       N-no, no pasa nada – dije sin mirarlo, mi rostro debía haber tenido alguna expresión triste como para que se comportara de esa manera.
-       ¿estás segura de eso? – insistió
-       ¡déjame en paz! ¡esto no tiene nada que ver contigo! – cuando me gire la luz chocaba contra los ojos de aquel muchacho y pude ver el tono miel que tenían – Marco… - pronuncie.
-        
Sus ojos me recordaban al guitarrista de mi banda, fue entonces que el muchacho sujetó mi brazo….
-       Tu… eres tu ¿no es así?  – pronuncio.
-       Ah… yo solo…- tenía que pensar en algo, pero mis labios no pronunciaban nada.
Nunca había visto a Marco de esa forma, como si realmente quisiera una respuesta, pero lo que le había contestado no era realmente una respuesta.

Cuando llegamos a mi casa igual que Rafael, la expresión de Marco era la misma, pero él no dijo nada, simplemente se ahorro los comentarios.
Karen abrió el portón y me dejo entrar, saludo a mis dos acompañantes y agradeció el que me hayan traído hasta la casa. Noté que Marco no me quitaba la mirada de encima, como si sospechara de mí de alguna forma y esperaba que Rafael no metiera la pata después de haberse ido.
Entrando a la casa Karen me pregunto cómo nos había ido en la competición y le conté todo, incluso acerca de lo que hable con Rafael y de lo que creía de Marco.
Lo que había ocurrido en el vestidor con Marco había sido difícil, y el que me lo hubiera encontrado nuevamente fuera de los conciertos no era para nada de buena suerte. 

Zahan y la Tierra Capitulo 6

...Raquel...
Esos verdes ojos que tanto amaba recorrieron lentamente mi espalda, el escalofrío que me dió al recoger las latas de refresco de la máquina expendedora me señaló la presencia de una mirada fija.
Al girarme ahí estaba Gabriel, aun mas guapo de lo que solía verlo, sin el uniforme parecía aun mas joven y hermoso en todos los rincones de su ser.
Descubrí que al no apartar mis ojos sus mejillas se tornaron un poco rojas, pero con los destellos de luz del concierto y el anochecer no podía detectarlo del todo.
Comenzó a acercarse, descubriendo así mi nerviosismo y mi incapacidad de mantener su mirada, el rostro lo sentía demasiado caliente y ni siquiera las frías latas podían ayudarme, esa deliciosa necesidad de tocarlo nuevamente acudió a mi pero logre mantenerme quieta hasta su llegada.
Frente a frente.
De pronto el mundo desapareció, las latas de refresco cayeron al suelo y solo pude sentir el calor de sus brazos mientras rodeaban mi cuerpo, escuchaba un latir frenético pero no sabia si era el de él o el mio, que no podía creer el momento en el que se encontraba.
El abrazo duró unos minutos y podía escuchar las grandes bocanadas de aire que Gabriel tomaba para suspirar, hasta que llegó el momento en que pude escuchar su dulce voz.
- ¡Me gustas! - La frase hizo eco en mi cabeza, pero mi cerebro no lograba procesar aquellas palabras, ni siquiera los colores llegaron pronto a mi rostro hasta que Gabriel deshizo el abrazo, sujetando mis dos brazos para verme la cara.
En cuanto pude balbucear algo, mi rostro se encontraba rojo y en mi intento de devolver la frase otra voz tan familiar interrumpió aquel delicioso momento...
- ¡Raquel! - Era David, la cabellera negra estaba oculta en la capucha de la sudadera roja que llevaba puesta, pero de esa manera no podía ocultar su enojo. A pesar de ser mi dragón, no había podido albergar sentimientos fuertes por él, era tierno y frió a su vez, pero no era del tipo de chico del cual me enamorase.
Al volver la mirada hacia Gabriel, su rostro denotaba dolor y una fuerte punzada golpeó mi pecho.
- ¿Es tu novio? - Preguntó con voz triste pero sin dejar de mirarme.
- ¡No! ¡Nunca! - Negué en cuanto la voz salió de mi garganta.
Nuevamente alguien interrumpió la complicada situación.
- ¡Raquel! ¿Que pasó? - Ignoró a los dos muchachos y me arrastró en dirección hacia el centro del público, solo pude girarme a ver por ultima vez la suplicante mirada de Gabriel...

...Karen...
Los resplandecientes rayos de luz que me despertaron provenían del foco de la habitación, mi madre había logrado entrar a la habitación en completo silencio y ahora me encontraba en un grave problema a mediados de las cuatro de la mañana.
"¡¿Quien es este joven?!". Había hecho esa pregunta a gritos, pero Eduardo fue lo suficiente ágil para hacer algún comentario acerca de su situación. Mintió acerca de ser huérfano y que yo ya le conocía desde hacia muchos años, que yo lo había acogido en casa debido a su perdida de vivienda en la que se encontraba hospedado, quedándose en mi habitación hasta poder encontrar un nuevo empleo y hogar.
Mi madre creyó todo aquello, no sin tener aun sus dudas, pero decidió acogerlo durante un corto lapso de tiempo.
El sueño me hacia bostezar a cada momento y ni el baño con agua fría lograba disipar el deseo de volver a dormir, la fiebre había desaparecido como apareció y ahora podría conocer al resto de las chicas que formaban parte de nuestro secreto.
¡PUM!
Un fuerte golpe sonó desde otro lado de la pared, la habitación de Andrea quedaba contigua a la mía a pesar de estar en diferentes departamentos. La preocupación se hizo presente y en cuanto estuve lista para asistir al colegio me dirigí al apartamento de al lado.
Pasaron unos minutos para que Andrea saliera, pero a pesar de su relajada y enérgica personalidad, noté cierto nerviosismo en su mirada cuando salió.
- ¿Nos vamos? - Dijo con su sonrisa habitual.
- Si - Correspondí la sonrisa.

...Rebeca...
Mi cabello había amanecido rebelde, no podía acomodarlo como solía hacerlo y eso solo indicaba que un mal día estaba por avecinarse. El ultimo día que había estado así había sido un día horrible aunque ya hubiesen pasado años desde aquel 14 de febrero. Recordaba perfectamente la fecha, el día que mi madre fue encontrada. Aun podía ver claramente aquellos labios morados y la piel pálida.
Unos meses antes ella había estado en un hermoso y prestigioso concierto de violonchelo en Buenos Aires, pero ella nunca regresó. En su lugar una llamada telefónica notificó su secuestro. Se pedía demasiado dinero y mi padre no lo tenia. Mamá era la fuente principal de ingresos en casa.

El pensar en todo  ese pasado aun dolía y no era demasiado fácil contener las lágrimas en medio de tanta gente.
Una suave tela roja tapó por completo mi visión, haciendo que retrocediera unos cuantos pasos hasta chocar contra alguien mas alto que yo. Imagine que seria Andrea, por lo regular ella hacia ese tipo de cosas, pero al girarme encontré unos ojos azules.
- Josue te dijo que el clima refrescaría - Dijo mientras acomodaba la bufanda alrededor de mi cuello.

Flor marchita Capitulo 8

Capítulo 8 La caída fue dura, aún sentía el golpe del suelo contra mi cabeza, pero una mano tenía bien sujeta mi boca y mi cuerpo a la oscuridad de la habitación. 
Podía escuchar perfectamente su respiración, sentía miedo como una chica pero sentía aún más miedo de que el mundo se enterara de mi cuerpo varonil. 
Claudia cayó al suelo justo después de que alguien me arrastrara hacia la oscuridad y en cuanto se incorporó comenzó a buscarme y llamarme, como el generador estaba apagado, no podía encender las luces y palpaba la oscuridad, hasta que llegó un momento de enojo, haciendo que saliera por la puerta principal, entonces la mano me soltó, pero rápidamente volvió a tomar mi mano, guiándome fuera del negocio.
La luz de luna iluminó el rostro del joven frente a mi, pero como me daba la espalda sólo lograba observar la cabellera.
- ¿Marco? ¿Que haces aquí?
No respondió a mi cuestión y al salir del negocio y cruzar a la siguiente calle pude observar que la tienda cobraba vida, claudia había ido a encender el generador.
La mano de Marco siguió sujetándome mientras caminábamos en dirección a los dormitorios, sentía la necesidad de preguntar nuevamente el porque de su presencia en aquel lugar.
- ¿Por qué...? - Te escuché la primera vez que preguntaste. - ¿entonces...? - Porque no llegabas, sales a las 8 ¿No?
Su rostro era totalmente serio, no podía entender que era lo que le había traído hasta el negocio a estas horas.
- ¿Como lo sabes? - Los primeros días que compartimos habitación llegabas temprano, mucho antes de que me fuese a dormir.
Entonces no era coincidencia que el estuviese en el momento justo.
- Entiendo...

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Flor marchita capitulo 7

Capítulo 7 
Claudia comienza a tardar más tiempo en irse a casa y pienso que ha comenzado a sospechar que se acerca de su interés por mi. 
Salgo del vestidor y me encuentro con los brillantes ojos miel, casi parecían amarillos bajo la escasa luz. 
- ¿Quieres que nos vayamos juntas? 
De nuevo esa mirada, me causaba escalofríos y no me agradaba cuando nos encontrábamos solas. 
Su delgada mano acaricia mi brazo izquierdo 
-¿Pasa algo?- noto que buscaba más un contacto físico que preocupación.
-no... Estoy bien... - miro el reloj que está al lado mío y las manecillas marcan ya las 10 de la noche, ya habían pasado 2 horas desde el termino de nuestro trabajo.
No deseo acompañarla, pero tampoco quiero parecer grosera, así que solamente me quedo quieta sin decir nada. 
El silencio comienza a ser molesto y su mirada en ningún momento se aparta de mi, comienzo a sentir una extraña sensación de miedo, pero un golpe al portón de metal me sobresalta y camino hacia la entrada no sin antes dar una rápida mirada a claudia, que nuestra una expresión de fastidio. 
El recibidor de trabajadores estaba totalmente rodeado por la noche, y débilmente puedo notar una figura en el. Parece alta, pero la oscuridad hace que difícilmente consigas ver realmente algo.
Escucho pasos atrás de mi y veo los brillantes ojos miel, los cuales no se percatan de la negra silueta.
-¿Lo vez? No hay nadie...- dijo antes de acercar su mano a mi pecho, pero como me doy cuenta la evito. -¿Por qué me rechazas?- pregunta con una voz sensual, una voz que no había escuchado nunca. 
Como no respondo me nuestra una sonrisa burlona y sujeta mi rostro sin medir su fuerza, provocando mi sorpresa, mostrándome una fuerza que no pensaba de ella. 
A unos centímetros de su rostro una mano estiró mi hombro derecho hacia atrás, haciendo que cayera de espaldas al suelo, pero Claudia no me soltó y sería muy malo que cayese sobre mi, se daría cuenta de todo.

La luz de la mirada: Capitulo 6 parte 1

CAPITULO 6: AMOR

Después de unas horas cerraron los puestos y Luisa no parecía estar en ningún lado. Laura y yo la buscamos por todas partes pero no había ni rastro de ella, preguntamos a todos por ella y Rafael, nuestra única pista para llegar a ella, pero nadie sabía nada y los autobuses solo estaban esperando la orden del director para partir.
-       ¿están perdidas? – pregunto una voz que mas que ayudar, se notaba que buscaba ligar con alguna chica, me era familiar y al girarme vi los pupilentes morados, era Raúl.
-       Tu eres Raúl ¿verdad? – pregunto Laura
-       ¿me conoces? – pregunto simulando no saber el por que
-       Si, eres el bajista de la banda “MiraLuz” – dijo con tono emocionado.
Después de un rato, Raúl me había unido a la conversación, pero se notaba diferente, lo que más imaginaba era que intentaría flirtear conmigo o usar una voz coqueta, pero se había centrado en platicar con Laura y no se notaba coqueto, sino tranquilo y con una charla normal ¿Qué estaba pasando?
No le tome mucha importancia y mientras ellos charlaban, yo miraba en todas direcciones haber si encontraba a Luisa o a Rafael, sentía que quería disculparme por no haber puesto resistencia a alejarme de él, pero a la vez no quería que el pensara otra cosa sobre nosotros.
Laura se daba cuenta de mi preocupación, pero no sabía a quien realmente buscaba, por ello decidió preguntarle a Raúl.
-       ¿Has visto a una chica pelirroja de ojos azul rey junto a un chico de cabello negro y ojos esmeralda?
-       ¿ojos esmeraldas? El único con esos ojos es Rafael, pero no le he visto, pensaba que había ido a buscar a la Princesa Ramson, pero ella está aquí asi que no tengo idea
-       Bueno, gracias
Laura ni yo teníamos la menor idea de que hacer y Luisa había dejado el móvil en casa, nos lo había comentado en el camino y yo no tenía el número de Rafael
-       ¿quieren que le llame al móvil? – pregunto Raúl, nunca le había visto tan caballeroso frente a una chica
-       ¿lo tienes?
-       Si
-       Si no es mucha molestia…
Marcó el número y después de algunos segundos…
-       ¿Rafael? ¿Dónde estás?....... aja…… aja…. umm…. Okay, ¿estás con una tal Luisa?.....  a okay, quédate ahí, vamos para allá
-       ¿Qué te dijo? – dijimos Laura y yo al unísono
-       Esta cerca de los autobuses junto con su amiga

El llegar nos había costado un poco, pues nos encontrábamos del otro lado del instituto y había aun mucha gente recogiendo las cosas que habían quedado del festival, otras simplemente andaban vagando, comiendo algunas de las sobras que habían quedado de los puestos.
Raúl quería hablar con Rafael y había decidido acompañarnos y en todo el camino había preguntado demasiadas cosas, las cuales, Rafael, le había contado. El cómo nos conocimos, mi personalidad, mis gustos en dulces y el beso.
Laura se veía interesada en Raúl, mas no se lo mostraba mucho a este, solo lo note yo al ver como lo miraba embelesada cuando el miraba en otra dirección.
-       “Era tan fácil para ellos el poder ser pareja”… - pensé.
Lo más difícil de ser una cantante no era el tener que esconder mi verdadera persona o escribir canciones en tan poco tiempo, ni mucho menos asistir a los conciertos sin que se juntaran con clases, lo más difícil era el hecho de no poder relacionarme con ningún hombre hasta alcanzar un alto rating. Lo cual estaba logrando, pero a paso lento y eso era estresante.
Karla no aceptaría que yo salga con alguien fuera de sus órdenes, no tendrían fin los sermones que me pondría. Además que sabía que debía esperar, solo medio o un año más y podría ser libre de salir con quien quisiera, siempre y cuando que esa persona fuese de fiar y no dijese nada acerca de quién era yo realmente o que no preguntase tanto de mis múltiples salidas.

Al llegar al estacionamiento, Rafael y Luisa nos estaban esperando con caras serias, algo raro había pasado, Luisa nunca ponía una cara así y mucho menos a alguien que acabase de conocer, pero en cuanto nos vieron, Luisa le murmuro algo al oído, como si a esa distancia pudiéramos escuchar algo. Pero en cuanto llegamos a ellos Luis sonrió y me estiro junto con Rafael hacia detrás de uno de los autobuses.
-      Ahora, hablen, mientras iré con Laura – dicho esto, Luisa dio media vuelta y se fue en dirección a Laura y Raúl. ¿Qué debíamos hablar? No tenía ningún sentido, pero antes de que pudiera articular cualquier cosa Rafael empezó a llorar.
-       ¿Qué-que pasa? ¡¿Por qué lloras?!
-       No te gusto ¿no es así?
-     ¡Espera! ¡¿de qué hablas?! – Rafael intentaba no mirarme, quizá escondiendo sus evidentes lágrimas de mí, pero realmente no entendía lo que pasaba en ese momento.
-     Cuando… cuando Laura te ha estirado, no opusiste resistencia ni mucho menos volteaste hacia nosotros… Luisa… realmente estaba sentida, pensaba que habíais abandonado ahí
-     Bueno… eso… - no sabía que le podía contestar, el que Luisa pensase eso me afectaba mucho, siempre había estado ella para mí y el que lo le hiciera eso debía de haberle dolido mucho.
Rafael veía que no tenía realmente una respuesta a eso y prosiguió con el otro tema, el cual se le veía que estaba en la punta de la lengua.
-       Además… quería pasar un tiempo contigo en el festival…
Esas palabras me habían sorprendido, hacia unas horas, el se mostraba dudoso y tímido, pero ahora se mostraba decidido a decir y hacer cualquier cosa.
-       Ya te he dicho acerca del contrato que tengo ¿no? Por favor, ya no insistas
-       ¡Pero te quiero! ¿¡qué tiene eso de malo?!
Esa respuesta me había asustado, siempre me decía de un lado a otro “te quiero, te quiero”, esas palabras…. Realmente no sabía cómo reaccionar ante ellas y mi corazón daba vuelcos a cada que el pronunciaba eso. No quería enamorarme, pero el…. El hacía que mis intentos fueran en vano. Derrumbaba tan fácilmente los muros que forjaba a través de nosotros y cuando no quería verlo simplemente aparecía de la nada, como si siempre supiera a donde voy o vengo.

martes, 29 de octubre de 2013

Flor marchita: Capitulo 6

Una semana pasó después de aquel incidente. El ventilador del techo sigue funcionando correctamente en la cafetería, Claudia, mi nueva compañera de trabajo es demasiado espontánea y Aunque eso sea beneficioso cuando tenemos algún inconveniente con los clientes a veces me parece que me dedica demasiadas miradas... - de nuevo tu mente está en otra parte - la voz de claudia es dulce y tranquila, sus brillantes ojos miel resaltan en su oscuro cabello marrón. - eh? Creo que me pasa muy seguido Jajaja Ahí estaba de nuevo esa mirada, parecía como sí pudiese besarme con los ojos y no era que no fuese atractiva, sino que no me gustan las mujeres por más que tenga este cuerpo de hombre. A la hora de cerrar debo alejarme de ella, no me gusta la idea de que intente verme desnuda, así que a veces resultaba tener que irme muy tarde.
Me tumbo en la cama, Marco se encuentra profundamente dormido, pues no detecta el más mínimo ruido que hago. Se le ve tan tranquilo sin el seño fruncido aunque siento un pequeño deseo de besarlo. Está recostado boca arriba así que pienso que sería muy fácil hacerlo. Doy un paso hacia él, pero me detengo al recordar a la chica con la que lo había visto la semana anterior y camino en dirección a mi propia cama, para resguardarme en mis sueños a causa del dolor.
Continúo lo que dejé pendiente con mis tareas después del trabajo, pero esa noche no tenía como pensar en ellas, la mañana siguiente, en clase de teatro intento terminar mi tarea antes de mi próxima clase, resulta difícil concentrarte cuando el maestro Mira en todas direcciones

La luz de la mirada Capitulo 5 parte 2

Laura y yo la pasamos juntas todo el día y no había rastro de Rafael ni de Luisa. Cosa que en parte me daba tranquilidad, hasta que en mi mente paso la idea de que se hubiera enamorado de ella, cosa que ya había hecho una vez conmigo.
Esa idea me deprimió un poco y Laura lo había notado, pero como era más amiga de Luisa que mía no atrevía a preguntar, me di cuenta pues sus labios intentaban articular algo cada vez que me veía con la cara decaída, pero simplemente se apretaba los labios y decía que fuésemos a cualquier puesto de los que había ahí.

El día transcurrió y los altavoces empezaron a anunciar diversos juegos para parejas de enamorados y etcéteras, nada que pudiese llamar nuestra atención.
Comimos donas, tacos de trompo, cupcakes y varios pasteles que había cerca, hacía mucho tiempo que no comía cosas dulces y Laura sabia eso.
-       No sueles comer cosas dulces – dijo con una sonrisa y sin mirarme.
-       No ¿Por qué?
-       ¿sabías que para la depresión, las cosas dulces son lo mejor? – su cabeza giro en torno hacia mí y me regalo una tierna sonrisa, cosa que realmente agradecí, podíamos no conocernos mucho, pero ella era muy dulce y cariñosa, veía como trataba a Luisa y la quería mucho, ahora, era mi turno.
-       Gracias – le devolví la sonrisa, pero sentía que mi mirada tenía en parte una pizca de dolor acompañada con agradecimiento.





(Se que esta parte está muy corta TwT pero no he tenido mucho tiempo para escribir :'c)

Magia de amor Capitulo 5

En cuanto entramos en aquella cabaña, la luz solar desapareció y fue difícil para mis ojos acostumbrarse a la penumbra que se encontraba debajo de el alto techo de madera.
-Bienvenidos- Una voz jovialmente femenina nos recibió cálidamente, siendo aun mas cálida la bienvenida para Christoper, la chica de hermosa cabellera negra lo besó intensamente sin importar las personas que se encontraban a nuestro alrededor. Me sentí incomoda y fuera de lugar, deseaba volver para poder escuchar la vos de Alex, sentir su cálida mirada...
Me vi interrumpida por la gran necesidad de llorar, pero siendo un lugar inadecuado para hacerlo preferí callar hasta que fuese absolutamente necesario.
.¿Y bien? ¿Cuando irán a las torres zodiacales?- Pregunto una mujer de mediana edad. Aunque en su mayoría las personas llevaban el cabello negro, unas pocas tenían un castaño muy oscuro, pero no había colores distintos o que resultaran del todo diferentes.
-En este preciso momento - Contestó Christoper de lo mas entusiasmado. Aun no lograba comprender que era lo que debíamos hacer dentro de aquellas torres, pues era lógico de cuales torres hablaban, no había otros edificios tan llamativos como esos.
Comencé a desear poder comunicarme de manera mas sencilla, pero mi personalidad no accedía a la propuesta hasta que Christoper tomó de mi mano guiándome hacia la salida de la cabaña. La luz que golpeó mi rostro era de menor intensidad que cuando llegamos, a pesar de estar solamente unos minutos dentro.
-El tiempo es diferente aquí que en tu mundo- Dijo secamente mientras soltaba mi mano- Primero iremos a la torre roja, donde se encuentra la Diosa que posee el signo de Cáncer.
-¿Y que haremos ahí? ¿Pelear? Porque yo...
-Tranquila- Me interrumpió, pero no me miró un solo momento, su mirada seguía en el interior de la cabaña - No es eso, creo que en tu mundo se le llaman acertijos... Pero en nuestro mundo nadie tiene la capacidad de resolverlos, todos somos impulsivos y es difícil que nos detengamos a meditar en algo...
Eso explicaba muchos aspectos de su personalidad.
Y de la chica que lo besó.
-No soy tan inteligente como lo aparento...- Quise tomar la decisión de huir.
-No dejaré que huyas tan fácilmente- Por fin me miró, y no se notaba ni un destello de duda en aquellos ojos.

lunes, 14 de octubre de 2013

La luz de la mirada: Capitulo 5 Parte 1

CAPITULO 5: SORPRESAS

Al encenderse, el sonido del micrófono del Director hizo que todo el mundo pusiese atención en el foro.

-       “Y ahora, el discurso de la Princesa Ramson….”- La gente empezaba a murmurar y fue entonces que se dio el nombre de la princesa. Cuando la persona tras las cortinas comenzó a caminar al centro del foro…
-       “Elena Cleanfire” – la gente se quedo asombrada, al igual que yo, pero por diferentes razones, ellos por su belleza, yo por qué se trataba de Elena.

Elena mostraba una inusual sonrisa que nunca me había mostrado, pero a pesar de ese abrumador pensamiento, ella se veía preciosa y no podía apartar mi vista de ella, ni porque Raúl me estaba hablando.
-       Es hermosísima ¿verdad?
-       Si... de hecho... Raúl, ella es la chica de la que te he estado contando…
-       ¡no es cierto!
-       Si… es la verdad
-       Tienes buen ojo
El cabello lo traía suelto pero con algunos rulos que colgaban a los costados de la cara, el vestido blanco junto con la chalina hacían juego y se veía como una verdadera princesa sacada de un cuento y yo quería ser ese príncipe eternamente enamorado, capaz de cualquier cosa.
-       ¿ya le serás infiel a la chica? – preguntó Kate acercándose con una mirada capaz de partirte en dos
-       ¿infiel? ¿chica?
-       Si, a la chica de la que estas “enamorado” – su voz realmente sonaba enfadada he hizo ademán con las manos al decir “enamorado”
-       Pues… de hecho es ella
Al decir esto, se comió el orgullo y se alejo de nosotros, de verdad aun sentía algo por mí, mas no era amor, de eso me encontraba completamente seguro.
Después de perder de vista a Kate no pude separ mi vista de Elena, se veía preciosa, hermosa, no había una palabra que pudiera compararse a lo que estaba observando, parecía realmente un ángel.

Terminado el discurso, siguió la segunda parte de atletismo, que fue una carrera de relevo, Elena junto con la chica que nos había visto cerca de la fuente estaban concursando. Varias de las chicas estaban temerosas, pero los ánimos de todo nuestro instituto les ayudaban a superar ese miedo.
Empezando la carrera la compañera de Elena, Luisa creo que se llamaba, iba a la cabeza y le paso a Elena el tubo rojo que le habían dado. Elena sin pensarlo dos veces, lo tomo y corrió, era demasiado rápida y las demás simplemente no pudieron ni pisarle los talones. Al llegar a la meta no se le notaba el menor esfuerzo por respirar, ni parecía que tuviese un poco de sudor en el cuerpo.
Primer lugar en relevo.


Elena era sorprendente, en los siguientes juegos, ella participó sin duda alguna.
Basquetbol, fútbol, tenis, Béisbol, en todos esos juegos se ganaron el primer lugar y Elena estaba realmente emocionada cada vez que empezaban a jugar, animando a su equipo, las que la acompañaron en cada juego fueron la chica pelirroja y cabello corto, además de una de cabello largo negro y ojos azules, llamada Laura. No tenían el mínimo aspecto de estar cansadas, al contrario, ellas querían jugar mucho más.

Al terminar la competición, estaba claro quienes habían ganado y los directores de ambos institutos se habían retirado a hablar de algunos asuntos escolares, cosa que no había pasado hasta ahora, según me había contado Raúl.
Me habían transferido a mitad de año debido a que a mi padre le habían ofrecido una mejor paga que en su anterior trabajo, mi madre, no trabajaba y siempre se encontraba en casa cuidando de mi y Alexander, mi hermano mayor.
Las chicas del Instituto Ramson habían terminado de cambiar sus ropas en los vestidores que les fueron prestados, que eran los de los hombres, así que decidí esperar a Elena afuera de estos, cuando ella salió, tenía su largo cabello recogido en una coleta, la cual llegaba hasta la mitad de su espalda y tenia puesta una playera blanca junto con unos shorts rojos, algo simple para lo que siempre vestía, pero que aun así se le veía bien, dejando mostrar su figura, fácilmente ella podía ser una elegante modelo aun sin descubrir, pero me gustaba que no fuese así, luego habría cámaras en todas partes y más gente de la que ya había tendría sus ojos puestos en ella.

Salió acompañada de Luisa y Laura y me les acerque.
-       Esto… - al escuchar mi voz Elena se dio cuenta de mi presencia

________________________Elena_________________________________________________

El partido había transcurrido demasiado fácil, las chicas del Instituto Carmen realmente no tenían nuestra misma condición física y les habíamos derrotado demasiado rápido. Que aburrido había sido ese día.
Pero cuando estaba dando el discurso pude notar que Rafael no paraba de mirarme y desde donde yo tambien lo había estado observando, había estado platicando con la chica que había visto la primera vez que nos conocimos.
Esa había sido la única razón para que desviara su visión de mi posición.
Ella realmente se veía molesta, lo más probable era que ella sintiera algo por el aun como para ir hacia donde estaba el y Raúl.
Nunca habría imaginado que Raúl estuviera en este Instituto, pero no creía que el notase que yo era Soledad y lo más probable era que él le hubiera ayudado a Rafael a entrar en los vestidores, pero no podía hablar con el acerca de ello, me pondría en peligro a mí misma.
Después de la competición, extrañamente el director se había ido a tratar con el director del Instituto Carmen, y se rumoraba que ellos intentarían unir ambas instituciones.
Los vestidores estaban muy limpios a pesar de haber pertenecido a los hombres y me gustaba eso, o tal vez los habían limpiado en menos de dos días antes de que nosotras viniésemos.
Hacía calor, mas ya estábamos acostumbradas al trabajo físico excesivo y ya no sudábamos mucho, era raro que lo hiciéramos, así que escogimos ponernos unos shorts y una simple playera con el símbolo de nuestro Instituto. Laura y Luisa se veían muy alegres después de haber visto como vencimos a los equipos rivales.
También estaban realmente acaloradas, pero ganaba más la emoción al calor.
Al terminar de vestirnos, la representante nos informo que habría un pequeño festival escolar, cosa que nos venía de maravilla, traíamos dinero, hambre y calor suficientes como para buscar algún bocadillo que hiciera pasajera el rugido del estomago.

Laura y Luisa me acompañaron, pero al salir de los vestidores estaba Rafael, fácilmente disimule que no lo había visto, pero él era del tipo que no se daba por vencido por más que le insistiera.
-       Esto… - pronuncio dudoso
Las tres nos giramos y vimos a Rafael, sus ojos esmeralda no lograban dar con los míos por más que lo intentase, estaba demasiado nervioso.
-       Tú eres el chico que vi cerca de la fuente ¿verdad? – pregunto Luisa, señalándolo y acercándosele unos centímetros, solo para que él se retirase un poco mas de nosotras.
-       Umm… eso creo… ¿tú eres? – su cara estaba un poco enrojecida y su voz temblaba, no sabía cómo acercarse nuevamente.
-       Soy Luisa Domínguez y ella es Laura Rodríguez, la única vez que te he visto, besaste a Elena, ¿no es así?
A Luisa no le gustaba andarse con rodeos, y eso había sido demasiado directo.
-       Umm… bueno… yo…

Rafael jamás se había mostrado tímido al frente mío, era  la primera vez que le veía tan enrojecido y temeroso de hablar, tal vez le incomodaba el hecho de que la ropa que traíamos mostraba demasiada piel (los shorts), pero la actitud de Luisa, tan directa, creo que era el detonante de su color tan rojizo en el rostro.
-       Déjalo ya Luisa, mejor vamos a buscar algo de comer…
-       No cambies el tema Laura
-       Si ¿nos vamos Laura? – dije, no quería seguir con esa conversación
-       ¡ah! ¡por favor espera!
Su rostro imploraba que me quedara con él, y en parte eso quería.
Rafael había extendido su brazo hacia mí, si no hubiera dado un paso hacia Laura, que estaba más atrás de nosotras me habría podido sujetar. Pero no lo hizo, y eso causo alivio, pero una parte de mi quería estar con él, una parte que aun no quería que saliera, no hasta que Karla me diera permiso de salir con alguien.
Laura tomó mi mano y me estiró al lado contrario de donde estaban Luisa y Rafael, quería pensar que ellos nos seguirían, pero no lo hicieron. Quise voltear para mirar su rostro y ver la expresión que había hecho, pero sabía que me sentiría mal y además sentía que si volteaba le daría la idea de que quería que viniese, así como cuando pensó que había aceptado salir con él la vez que quedamos en la fuente y todo se volteó al punto de besarme.

Flor marchita: Capitulo 5

Capítulo 5 
La calidez de sus brazos me envuelven y permito que las lágrimas rueden sin detenerse un momento.
Comienzo a pensar en desear que ese momento no se detuviese, en que Ben se quede a mi lado por siempre, pero no permito que esos deseos lleguen a más, terminando negando lo anterior. Mientras tengo este conflicto mental, la voz de Ben me interrumpe. 
- Empieza a oler a humedad, vamos a los dormitorios - dice mientras me aparta.
Camino por detrás de el, verle la cara nuevamente, me resultaba vergonzoso. 
Me pongo a dedicarle miradas a su espalda para que no se de cuenta, pero siempre termina volteando, asustándome y haciéndome sonrojar. A pesar de que recuerdo a su novia, eso no me impide sentirme especial en la situación en la que nos encontramos.
Llegamos a nuestra habitación y en cuanto me dirijo a la ventana veo que la lluvia comienza a caer. 
Mi mirada se queda atrapada en dirección a la banca en la que nos encontrábamos y no noto la presencia de Ben hasta que su voz choca en las paredes del cuarto. - no digas nada - - ¿A que te refieres?- pregunto - a lo de la cafetería... - serio, como se encontraba todo el tiempo, salvo una cosa que noto, vergüenza, normalmente me mira directamente a los ojos, pero en cuanto mencionó la cafetería, su mirada se fue a otra parte.

viernes, 27 de septiembre de 2013

La historia interminable ♥





Hola!!
después de demasiado tiempo por fin tengo un momentito para publicar algo :'c
y es que he estado con montones de tarea TwT y no es que las haya dejado al ultimo n.n sino que mis maestros les gusta darme trabajo e.e

Ultimamente he estado leyendo solamente de camino a la Normal y de regreso a mi casa.

Hoy pase por la librería Iztaccihuatl y encontré "La historia interminable" c': y no pude resistirme de comprarlo!!!! Fue parte de mi infancia y quisiera preguntaros, a aquellos que la recuerdan, ¿que aman de esta novela? ♥
Desde mi punto de vista es una deliciosa historia, que combinando la realidad con la ficción aborda el deseo que vivir en un mundo de fantasía, donde todo es color de rosa, o bueno, casi siempre c:
Pero que si nuestra realidad a veces no fuera tan monótona, seria preciosa y si supiéramos valorar las cosas tan pequeñas de la vida, seria aun mas hermosa.


SALUDOS!! ♥
que tengan una bellisima tarde! :D

lunes, 9 de septiembre de 2013

Flor marchita: capitulo 4

Capítulo 4: Aquellas palabras antes de entrar y desaparecer dentro del vestidor eran tanto ciertas como dolorosas. - "eres raro... " Quería negarlo, hacerle frente y gritarle toda mi verdad, pero el nudo en mi garganta, así como mi deseo de ocultar mi oscuro pasado me hicieron callar.
Mi mente divagaba en el día anterior y no me percaté de la presencia de Liliana y Sandra, hasta que un cuerpo ajeno a mi, agitó mi hombro en señal de una petición de atención. - ¿Que pasa? - los tímidos ojos de Liliana parecían estar realmente preocupados, pero era un asunto secreto. Aunque Sandra siempre daba en el blanco. - ¿Tiene que ver con el chico que trasladaron a tú cuarto? - eh? No no! No tiene nada que ver con el! La conversación se vió terminada por el sonido de la campaña que anuncia el final del descanso. Las tres estamos en diferentes clases del colegio así que nos despedimos y continuamos nuestros caminos.
Voy de camino a los edificios donde se encuentra mi habitación, nuevamente surge la inseguridad al pensar que veré a Ben en ese mismo cuarto. Me detengo inconcientemente y me doy cuenta de la presencia de alguien a mis espaldas, me veo envuelta en la decisión de volverme o seguir caminando. Pero opto por girarme y me encuentro a un frío Ben, que se nuestra un poco sorprendido ante mi reacción.
Pasados unos minutos de silencio el ambiente comienza a ser incómodo a pesar de que no siento la inseguridad del día anterior. - ¿Y bien? ¿Me dirás el porque? - ¿Eh? - sabes a lo que me refiero Y es verdad, lo se, pero no encuentro la manera de comenzar a explicarle mi situación actual. - ... ¿Podemos sentarnos en esa banca?... Suspira y camina en dirección a la banca, cuando me vuelve a mirar le doy la espalda, solamente de esa manera puedo relajarme. Comienzo a relatar mi historia mucho tiempo antes de llegar a este instituto.
"cuando tenía 6 años papá le decía a mamá que quería otro hijo, y de preferencia un varón, pero mamá se negaba diciendo algo como ya no poder hacerlo, papá se enfadaba mucho al escuchar aquellas palabras, a pesar de nunca rendirse con aquella petición. Cuando cumplí 10 años mamá sufrió un accidente de su trabajo, era obrera, unas vigas habían estado mal sujetas y una de ellas cayó sobre ella. Papá estaba inconsolable y tuvieron que pasar algunos años para que su ferviente deseo de tener un varón volviera. Decidió que sí mamá no podía darle un hijo, la medicina lo haría. Contrató a un cirujano profesional, pues el dinero no le hacia falta y cambió mi sexo además de mi vida. Durante toda la escuela secundaria tuve que vestirme de hombre y pasar por alto el hecho de que algún chico de mi clase me gustara. Hasta que cumplí los 18 encontré este colegio donde había dormitorios, hablé con el director con respecto a mi situación y como ya había cumplido la mayoría de edad aceptó a darme un cuarto para mi sola. Además trabajo no solamente para alimentarme y vestirme sino que también ahorro para volver a tener mi anterior sexo"
cuando termino de hablar me doy cuenta de la humedad de mis mejillas, había ignorado por completo mi tristeza para poder relatar toda esa historia. Pero el silencio era absoluto, resultando incómodo. Ben parece demasiado callado, elijo girarme para verlo, y escuchar alguna opinión, pero me topo con una mirada comprensiva, como sí entendiera mi dolor. Siento la necesidad de llorar de nuevo, pero ahora con la idea de obtener consuelo y no por sentir aquel terrible dolor, así mi compañero se levanta de la banca y me toma entre sus cálidos brazos, los cuales no rechazo, sintiéndome una niña frágil como hace mucho no lo soy.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Flor marchita: Capitulo 3

La vergüenza se apodera de mi al ver la luz entrar por la puerta que está a mis espaldas. 
Oculto mi cuerpo sujetándo las rodillas con los brazos, haciendo un obillo todo mi cuerpo. A través del espejo veo que sus ojos me miran fijamente. 

Estoy aterrada.
Si vió mi cuerpo seré un caso perdido y seguro que intentará cuestionarme, pero no deseo recordar aquel doloroso pasado en el que viví bajo el techo de casa de mi padre. 
- Debiste prender la luz - dijo antes de salir y cerrar la puerta, dejándome sola con el miedo y la vergüenza. Me quedo mirando la puerta haciéndome un montón de preguntas sin obtener respuesta a una sola, hasta que me permito pensar en mi desnudez. 
Termino de vestirme y el miedo regresa, deseo mover el pestillo de la puerta, pero el terror a ver aquellos fríos ojos azules me aterra. 
- ¿Ya vas a salir? - la voz fría me sorpende, pero el susto sólo provoca que mis labios no emitan sonido alguno. 
- ¡Hey! ¡Contesta! - me parece que está molesto así que salgo tímidamente del vestidor. 
No puedo pronunciar ninguna palabra, pero en cuanto miro su rostro la vergüenza vuelve y transforma mi blanca piel en un divertido color rojo.
- no preguntare nada acerca de "eso" - el terror me afecta, y el rojo desaparece, trayendo una sensación de inquietud. - pero quisiera saber el por qué.

Sus ojos, esa mirada, aquel rostro, todo reflejaba deprecio, como sí yo fuese un ser extraño, y lo soy, pero no por cuenta propia.
Intento emitir algún sonido, alguna palabra con la cual comenzar a explicar todo lo que llevó a convertir mi cuerpo en el de un hombre, pero en su lugar todo se torna borroso, el doloroso pasado vuelve a mi cabeza y las lágrimas hacen acto de presencia convirtiendo mi garganta en un doloroso nudo y por más que intento hablar, extraños sonidos salen de mi boca. Pero el chico frente a mi está inmutable, tan serio como la primera vez que le conocí, suspira y camina en mi dirección, pero antes de llegar a mi, me rodea y sigue su camino hacia el vestidor. 
Antes de entrar dice unas palabras que resultan dolorosas porque a pesar de todo son verdad.

La luz de la mirada: capitulo 4 parte 2

Elena

El portón metálico color negro, con el nombre “Instituto Carmen”, se abrió de par en par al ver a nuestro autobús acercarse.
Mi corazón había estado latiendo normalmente al pensar acerca de la competencia y Rafael… pero al momento de cruzar aquellas puertas y las ruedas del autobús atravesaron el territorio del Instituto Carmen, el corazón comenzó a latir desenfrenado y Luisa parecía escucharlos a la perfección, en todo el camino no había mencionado  ni por error a Rafael, tal vez, solo tal vez, ella había notado su logo en la chaqueta del uniforme y probablemente fuese esa una de las razones por las cuales me había inscrito en la competición.

Las puertas del autobús se abrieron, el Instituto Carmen nos prestaría los vestidores de los hombres para dejar nuestras cosas y para algunas de las chicas, cambiarse de uniformes. Aun no lograba ver a Rafael, el parecer, ellos tendrían unas cuantas clases hasta que la Princesa Ramson hiciera su acto de presentación. Utilizaría el uniforme especial, era casi idéntico al de las demás, solo que tenía unas cuantas cosas que resaltaban.

Me había relajado un poco, Luisa estaba calentando junto con Laura. Me hubiese gustado verlas competir, pero debía ir a preparar aquellas cosas de la Princesa. Al final de la carrera anunciaron a los ganadores, después de escuchar aquello, me sentía realmente orgullosa de ellas, la competición, había empezado bien, ganaron el primer y segundo lugar.

 Rafael

Aun quedaban unos minutos de la clase de Literatura, pero ya no podía aguantar para salir y poder buscar a Elena, el profesor no mostraba algún interés en la competición, ya había empezado la competencia de atletismo, del Instituto Ramson corrían una tal Luisa y otra que se llamaba Laura, según los rumores la mayoría de las chicas del Instituto Ramson eran hermosas, un paraíso a los ojos de los hombres, pero la Princesa era la más bella de todas.

La primera parte de atletismo un poco antes de tocar el timbre y nos dieron la salida, unos que otros no estaban interesados, diciendo que pasaría lo mismo que el año pasado mientras la Princesa Ramson estuviese en ese Instituto. Mi pensar solo era de curiosidad de saber quién era esa chica de la que tanto hablaban, pues era muy comentado en cada pasillo.

Al pasar por la pizarra de los lugares, observe los resultados:

Luisa Domínguez (Inst. Ramson) / primer lugar
Laura García (Inst. Ramson) / segundo lugar
Kenia González (Inst. Carmen) / tercer lugar
 Rosa Hernández (Inst. Carmen) / cuarto lugar

Era sorprendente que ambas ganaran los primeros lugares, en mi mente se formaban chicas fuertes, no delicadas y tiernas como las que pude ver desde mi asiento en clase cuando vi salir a algunas del autobús.
El director había encendido el micrófono y se anuncio que la Princesa Ramson daría un discurso junto con nuestra representante del Instituto. Seria en unos momentos al frente del foro del Instituto.

Apresure el paso y me encontré a Raúl, que estaba flirteando con una chica de primer año. Después de unas señas, me hizo compañía con dirección al foro.
¿Cuándo Raúl dejaría de tontear con cualquier chica?
Bueno…. Eso ya es cosa personal de él, no tengo porque meterme en esa clase de sus asuntos.

-“Y aquí esta Katherine, nuestra representante” – anuncio el micrófono
Katherine, era una chica aplicada, se distraía mucho con los chicos y era mi ex novia, gracias a ella conocí a Elena, pero verla vestida así me impactaba. Traía puesto un largo vestido blanco, sin tirantes; unos guantes impecablemente blancos se movían al son de sus labios cereza, no recordaba lo hermosa que era cuando sonreía, pues por lo regular, cuando me veía hacia alguna mueca o simplemente me daba la espalda. Para mi suerte habíamos tocado en clases separadas, pero sus ojos turquesa reflejaban nostalgia.

En parte la extrañaba, mas nunca entendí el porqué quiso terminar conmigo, según ella yo era muy fácil de enamorar y de entregarme completamente a alguien, así que no quería estar con alguien que en cualquier momento sería fácil de perder, ante cualquier tipo de persona y lo menos que quería era perderme ante alguien de tan baja categoría.

Terminado su discurso transcurrieron unos minutos y Raúl saludo a Katherine cuando esta iba bajando los escalones del foro, cuando me vio, pensó si acercarse o no, pero se decidió a venir a saludar.

-       Hola Raúl….  Rafael… - después de nombrarme, una brisa corrió rápidamente agitando alegremente su cabello dorado y ondeando desordenadamente sus vestido. En mi opinión, Katherine, era preciosa, como ninguna pero al conocer a Elena, esta opinión cambio drásticamente y de nuevo, tenia frente a frente a una chica de la cual estuve enamorado, pero sin sentir nada al respecto.

-       ¿Cómo has estado Kate? Tiempo sin hablarnos – intente ser cortes
-       Bien, creo que mejor que tu
-       ¿mejor que yo? Pero si estoy muy bien
-       Según esto… ya te gusta alguien, pero ella no te corresponde ¿o sí? – su legua era una navaja si se lo proponía, podía decirte cualquier cosa y te lo podías intentar aguantar, mas siempre la entierra en donde más te duele.
-       Bueno… algo así, ¿verdad? Raúl
-       Am… eso creo yo… no la conozco

Nuestra conversación se había alargado mucho y aun no había señales de que la Princesa Ramson fuese a aparecer, pero cuando le pregunte a Kate, dijo que si había venido, solo que había tenido uno que otro atraso por el vestido y demás cosas que iba a usar para su discurso.

Raúl estaba realmente emocionado, quería ver esa “belleza”, como él había dicho, en persona. Y decía que la vocalista de su grupo, Soledad, no le llegaría ni a los talones, aunque con el cabello largo posiblemente se vería mejor, mas su temperamento no era muy bueno. Típico de Elena, no soportaba mucho a Raúl debido a lo mujeriego que era. Pero ninguno de la banda sabía nada de ella y cada vez que le preguntaban a su representante Karla, ella no quería darles información ni mucho menos la dirección de su casa, así que tuvieron que acostumbrarse a improvisar un tiempo antes del concierto, pues Karla le pedía a Soledad escribir por lo menos una canción nueva antes de cualquier concierto.

Por más que veía en todas direcciones, no lograba visualizar a Elena, ni a nadie del Instituto Ramson, ¿Qué había ocurrido como para que nadie se mostrase?
El sonido del micrófono del Director hizo que todo el mundo pusiese atención en el foro.

-       “Y ahora, el discurso de la Princesa Ramson….”