Capítulo 7
Claudia comienza a tardar más tiempo en irse a casa y pienso que ha comenzado a sospechar que se acerca de su interés por mi.
Salgo del vestidor y me encuentro con los brillantes ojos miel, casi parecían amarillos bajo la escasa luz.
- ¿Quieres que nos vayamos juntas?
De nuevo esa mirada, me causaba escalofríos y no me agradaba cuando nos encontrábamos solas.
Su delgada mano acaricia mi brazo izquierdo
-¿Pasa algo?- noto que buscaba más un contacto físico que preocupación.
-no... Estoy bien... - miro el reloj que está al lado mío y las manecillas marcan ya las 10 de la noche, ya habían pasado 2 horas desde el termino de nuestro trabajo.
No deseo acompañarla, pero tampoco quiero parecer grosera, así que solamente me quedo quieta sin decir nada.
El silencio comienza a ser molesto y su mirada en ningún momento se aparta de mi, comienzo a sentir una extraña sensación de miedo, pero un golpe al portón de metal me sobresalta y camino hacia la entrada no sin antes dar una rápida mirada a claudia, que nuestra una expresión de fastidio.
El recibidor de trabajadores estaba totalmente rodeado por la noche, y débilmente puedo notar una figura en el. Parece alta, pero la oscuridad hace que difícilmente consigas ver realmente algo.
Escucho pasos atrás de mi y veo los brillantes ojos miel, los cuales no se percatan de la negra silueta.
-¿Lo vez? No hay nadie...- dijo antes de acercar su mano a mi pecho, pero como me doy cuenta la evito. -¿Por qué me rechazas?- pregunta con una voz sensual, una voz que no había escuchado nunca.
Como no respondo me nuestra una sonrisa burlona y sujeta mi rostro sin medir su fuerza, provocando mi sorpresa, mostrándome una fuerza que no pensaba de ella.
A unos centímetros de su rostro una mano estiró mi hombro derecho hacia atrás, haciendo que cayera de espaldas al suelo, pero Claudia no me soltó y sería muy malo que cayese sobre mi, se daría cuenta de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario