Una semana pasó después de aquel incidente.
El ventilador del techo sigue funcionando correctamente en la cafetería, Claudia, mi nueva compañera de trabajo es demasiado espontánea y Aunque eso sea beneficioso cuando tenemos algún inconveniente con los clientes a veces me parece que me dedica demasiadas miradas...
- de nuevo tu mente está en otra parte - la voz de claudia es dulce y tranquila, sus brillantes ojos miel resaltan en su oscuro cabello marrón.
- eh? Creo que me pasa muy seguido Jajaja
Ahí estaba de nuevo esa mirada, parecía como sí pudiese besarme con los ojos y no era que no fuese atractiva, sino que no me gustan las mujeres por más que tenga este cuerpo de hombre.
A la hora de cerrar debo alejarme de ella, no me gusta la idea de que intente verme desnuda, así que a veces resultaba tener que irme muy tarde.
Me tumbo en la cama, Marco se encuentra profundamente dormido, pues no detecta el más mínimo ruido que hago. Se le ve tan tranquilo sin el seño fruncido aunque siento un pequeño deseo de besarlo. Está recostado boca arriba así que pienso que sería muy fácil hacerlo.
Doy un paso hacia él, pero me detengo al recordar a la chica con la que lo había visto la semana anterior y camino en dirección a mi propia cama, para resguardarme en mis sueños a causa del dolor.
Continúo lo que dejé pendiente con mis tareas después del trabajo, pero esa noche no tenía como pensar en ellas, la mañana siguiente, en clase de teatro intento terminar mi tarea antes de mi próxima clase, resulta difícil concentrarte cuando el maestro Mira en todas direcciones
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