La vergüenza se apodera de mi al ver la luz entrar por la puerta que está a mis espaldas.
Oculto mi cuerpo sujetándo las rodillas con los brazos, haciendo un obillo todo mi cuerpo. A través del espejo veo que sus ojos me miran fijamente.
Estoy aterrada.
Si vió mi cuerpo seré un caso perdido y seguro que intentará cuestionarme, pero no deseo recordar aquel doloroso pasado en el que viví bajo el techo de casa de mi padre.
- Debiste prender la luz - dijo antes de salir y cerrar la puerta, dejándome sola con el miedo y la vergüenza. Me quedo mirando la puerta haciéndome un montón de preguntas sin obtener respuesta a una sola, hasta que me permito pensar en mi desnudez.
Termino de vestirme y el miedo regresa, deseo mover el pestillo de la puerta, pero el terror a ver aquellos fríos ojos azules me aterra.
- ¿Ya vas a salir? - la voz fría me sorpende, pero el susto sólo provoca que mis labios no emitan sonido alguno.
- ¡Hey! ¡Contesta! - me parece que está molesto así que salgo tímidamente del vestidor.
No puedo pronunciar ninguna palabra, pero en cuanto miro su rostro la vergüenza vuelve y transforma mi blanca piel en un divertido color rojo.
- no preguntare nada acerca de "eso" - el terror me afecta, y el rojo desaparece, trayendo una sensación de inquietud. - pero quisiera saber el por qué.
Sus ojos, esa mirada, aquel rostro, todo reflejaba deprecio, como sí yo fuese un ser extraño, y lo soy, pero no por cuenta propia.
Intento emitir algún sonido, alguna palabra con la cual comenzar a explicar todo lo que llevó a convertir mi cuerpo en el de un hombre, pero en su lugar todo se torna borroso, el doloroso pasado vuelve a mi cabeza y las lágrimas hacen acto de presencia convirtiendo mi garganta en un doloroso nudo y por más que intento hablar, extraños sonidos salen de mi boca. Pero el chico frente a mi está inmutable, tan serio como la primera vez que le conocí, suspira y camina en mi dirección, pero antes de llegar a mi, me rodea y sigue su camino hacia el vestidor.
Antes de entrar dice unas palabras que resultan dolorosas porque a pesar de todo son verdad.
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