lunes, 9 de septiembre de 2013

Flor marchita: capitulo 4

Capítulo 4: Aquellas palabras antes de entrar y desaparecer dentro del vestidor eran tanto ciertas como dolorosas. - "eres raro... " Quería negarlo, hacerle frente y gritarle toda mi verdad, pero el nudo en mi garganta, así como mi deseo de ocultar mi oscuro pasado me hicieron callar.
Mi mente divagaba en el día anterior y no me percaté de la presencia de Liliana y Sandra, hasta que un cuerpo ajeno a mi, agitó mi hombro en señal de una petición de atención. - ¿Que pasa? - los tímidos ojos de Liliana parecían estar realmente preocupados, pero era un asunto secreto. Aunque Sandra siempre daba en el blanco. - ¿Tiene que ver con el chico que trasladaron a tú cuarto? - eh? No no! No tiene nada que ver con el! La conversación se vió terminada por el sonido de la campaña que anuncia el final del descanso. Las tres estamos en diferentes clases del colegio así que nos despedimos y continuamos nuestros caminos.
Voy de camino a los edificios donde se encuentra mi habitación, nuevamente surge la inseguridad al pensar que veré a Ben en ese mismo cuarto. Me detengo inconcientemente y me doy cuenta de la presencia de alguien a mis espaldas, me veo envuelta en la decisión de volverme o seguir caminando. Pero opto por girarme y me encuentro a un frío Ben, que se nuestra un poco sorprendido ante mi reacción.
Pasados unos minutos de silencio el ambiente comienza a ser incómodo a pesar de que no siento la inseguridad del día anterior. - ¿Y bien? ¿Me dirás el porque? - ¿Eh? - sabes a lo que me refiero Y es verdad, lo se, pero no encuentro la manera de comenzar a explicarle mi situación actual. - ... ¿Podemos sentarnos en esa banca?... Suspira y camina en dirección a la banca, cuando me vuelve a mirar le doy la espalda, solamente de esa manera puedo relajarme. Comienzo a relatar mi historia mucho tiempo antes de llegar a este instituto.
"cuando tenía 6 años papá le decía a mamá que quería otro hijo, y de preferencia un varón, pero mamá se negaba diciendo algo como ya no poder hacerlo, papá se enfadaba mucho al escuchar aquellas palabras, a pesar de nunca rendirse con aquella petición. Cuando cumplí 10 años mamá sufrió un accidente de su trabajo, era obrera, unas vigas habían estado mal sujetas y una de ellas cayó sobre ella. Papá estaba inconsolable y tuvieron que pasar algunos años para que su ferviente deseo de tener un varón volviera. Decidió que sí mamá no podía darle un hijo, la medicina lo haría. Contrató a un cirujano profesional, pues el dinero no le hacia falta y cambió mi sexo además de mi vida. Durante toda la escuela secundaria tuve que vestirme de hombre y pasar por alto el hecho de que algún chico de mi clase me gustara. Hasta que cumplí los 18 encontré este colegio donde había dormitorios, hablé con el director con respecto a mi situación y como ya había cumplido la mayoría de edad aceptó a darme un cuarto para mi sola. Además trabajo no solamente para alimentarme y vestirme sino que también ahorro para volver a tener mi anterior sexo"
cuando termino de hablar me doy cuenta de la humedad de mis mejillas, había ignorado por completo mi tristeza para poder relatar toda esa historia. Pero el silencio era absoluto, resultando incómodo. Ben parece demasiado callado, elijo girarme para verlo, y escuchar alguna opinión, pero me topo con una mirada comprensiva, como sí entendiera mi dolor. Siento la necesidad de llorar de nuevo, pero ahora con la idea de obtener consuelo y no por sentir aquel terrible dolor, así mi compañero se levanta de la banca y me toma entre sus cálidos brazos, los cuales no rechazo, sintiéndome una niña frágil como hace mucho no lo soy.

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