Capitulo 4 <Conocer>
"Hay mas como tu?" las cinco chicas habían hecho
esta pregunta, pero cada una en un momento diferente, solo una de ellas ya
sabia de la presencia de las otras cuatro, pero seguía oculta, aun no quería
que sus compañeras se enteraran de su existencia, ella sabia mas que las demás
y ya sabia controlar a la perfección a su dragón dorado, quien se había
encargado de entregar las otras 4 gemas a sus correspondientes amos, pero ella
se había encargado de la búsqueda del príncipe, lo único que no sabia, era donde se encontraban los enemigos de la
oscuridad, pues según Raul, su dragón de doradas escamas, varios dragones del reino de la oscuridad habían llegado a la Tierra.
...Raquel...
Aun no me creía del todo la historia que David me había
contado, eso de buscar a un príncipe y llevarme a vivir a su mundo en cuanto
lo encontremos eran puras locuras, seguramente iba a dejar a mi familia, a mis
amigos y a Gabriel, solo por irme y proteger un mundo con poderes que no poseo.
Camine de la escuela como normalmente hacia, las ropas de
David eran extrañas así que le tuve que tomar algunas de entre los cajones de
mi hermano, le quedaban bien, su cabello castaño rubio hacia que se viese un poco
mas joven, pero si sus ojos no mentían, tenia que tener 15 años, solo un año
mayor que yo. Si su temperamento no fuese tan frío y duro, podría decir que es
guapo.
Después de decirle la hora a la que salia de la secundaria
desapareció por el balcón diciendo algo sobre venir por mi en cuanto saliera.
Las clases pasaron regularmente, Gimena tenia un gran brillo
de curiosidad en los ojos, pareciera que fuese a comerme con la mirada "cuéntame!"
decían. Saliendo al descanso le comencé a contar lo que había pasado, pero en
cuanto llegue a la parte de la figura negra, una cabellera roja llamo mi
atención.
- Puedo sentarme con ustedes? - su voz parecía emocionada,
sus ojos también notaban haber encontrado algo emocionante, pero también
estaba la tristeza.
- Claro - dijo Gimena al ver que yo no respondía a su
petición.
Quise seguir la conversación, así que seguí contándole
acerca del resto del día y sin darme cuenta en que momento, Andrea se unió, fue
sorpresivo, pero divertido. La conversación siguió y siguió, se notaba que la
mitología le gustaba mucho, pero llego a un punto en el que mencionó a una
figura negra de ojos dorados y piel como la nieve, la misma figura que yo había
visto.
- También lo vi! - dije sorprendida, de reojo podía ver a
Gimena pensando "y a esta, que mosca le pico?", extrañada por la rara
conversación entre dos desconocidas.
...Rebeca...
El dragón de azules escamas, Cristian, había adoptado forma
humana en cuanto comenzó a hablar acerca de su mundo, ademas de otras 4 chicas
igual a mi, era alguien incorregible, se veía que era del tipo de muchacho presumido,
tal vez en cierto modo, hijo de una persona rica. Había intentado darme un beso
acercándose mucho a mi rostro, una cachetada fue lo que sencillamente recibió de mi, cayo al suelo y con el ruido que hizo, Josue preguntó detrás de la
puerta de la habitación si algo había sucedido.
Diciéndole la hora de mi salida de la escuela, decidió
partir junto conmigo hasta ella.
- Vendré por ti en la salida
- Que-? - Al girarme solo pude ver como su cabellera rubia
se alejaba caminando, era rápido.
En el descanso me coloque detrás de la misma banca que el
día anterior, la conversación de la castaña y la castañorojiza eran
emocionantes, escuchaba la emoción de su voz cuando platicaba algo de su cita con
el rubio nuevo, al parecer se llamaba Gabriel, estuvo a punto de contar acerca
de algo extraño que había visto en el museo cuando Andrea la interrumpió.
- Puedo sentarme con ustedes? - pregunto, su voz se oía
emocionada pero ronca de alguna forma.
Siguieron con la conversación, pero no escuchaba por ningún
lado a Karen, ¿era que la había dejado en algún lugar con otras personas? o ¿simplemente no había asistido a la escuela?
Andrea dijo algo de una figura negra de ojos dorados y piel
cálida
- También lo vi! - dijo la castaña, me levante lentamente y
vi que su amiga las miraba con rostro extrañado, como pensando que estaban
locas o algo parecido.
- No puede ser eso cierto - Dije metiéndome en la
conversación, Andrea me miraba fijamente, parecía feliz, pero mi fría expresión
solo causo nerviosismo en la castaña
- Si, me dijo extrañas palabras dándome una gema y
desapareció
- ¡Si! ¡a mi me paso igual! - Andrea casi gritaba
- Igual - Dije sacando del bolsillo del vestido mi piedra
azul
El rostro de la amiga de la castaña parecía extraño, su
mirada de "que estaba pasando" no parecía completamente honesta, pero
el toque de la castaña me hizo salirme de mis pensamientos.
...Andrea...
Había visto a chicos lindos, pero ninguno como Joel, se veía
precioso con las ropas de su mundo, sus ojos verdes combinaban a la perfección
con los tonos plateados y purpuras del traje. Instintivamente le di un beso,
imaginaba su expresión antes de abrir los ojos y efectivamente, tenia el rostro
rojo como el de un tomate, sus labios apretados y sus ojos abiertos de par en
par.
Pero no podía quedarse en casa, no podía pagar los gastos de
dos personas, muy apenas podía cuidar de mis propios alimentos y los días en
que pagaba las cuotas de la escuela eran de menos alimentos en casa, a menos que
la mama de Karen me enviara algún estofado.
Joel había prometido buscar algún empleo en el que trabajar
en lo que ella estaba en la escuela para así en lo que ella se encargaba de
trabajar el podría hacer las tareas de su propia casa, sus ojos mostraban toda
la sinceridad de sus palabras, pero ¿a que persona le permitirían trabajar si no
tenia ningún papel de haber estudiado en alguna parte de la cuidad?
Quise no preocuparme por eso y arreglar un poco las cosas
con Karen, pero ella no había asistido a clases ese día, había visto la
cabellera de Rebeca, estaba sentada al lado de una de las bancas, así que
aproveché para sentarme con las chicas que se encontraban en la banca vecina.
Mi sonrisa de confianza siempre era aceptada por todos, pero
la chica de cabello castaño dudó al momento de preguntar si me podía sentar y
su compañera respondió por ella.
La chica estaba completamente enamorada del chico nuevo,
Gabriel, había tenido una cita en el museo de la ciudad, una exposición de
mitología, "oh, que hermosa conversación" pensé y sin querer mencioné sobre el tipo de la capucha negra, para mi sorpresa también la chica de cabello
castaño, Raquel, como la había nombrado su amiga, le había pasado una situación
similar a la mía y unos segundos después Rebeca se acerco.
- No puede ser eso cierto - dijo con voz fría, aunque sus
ojos marcaban sorpresa.
Después mostró una gema de un azul brillante, pero sus ojos
iban hacia la amiga de Raquel, con una expresión de desconfianza, pero no duro
mucho, pues el toque de las manos de Raquel hizo que reaccionara y mirara en
nuestra dirección.
Entonces con miradas cómplices nos dimos cuenta de que ya
eramos tres, faltaban dos.
...Karen...
La fiebre que tenia después de haber tenido un día tan
agitado había bajado un poco por la mañana, mamá tocó preocupada la puerta de
la habitación, nunca estaba cerrada, tan pronto como escuchó ruido, Eduardo se
escondió en el armario, me levanté pesadamente de la cama
y abrí la puerta. Mamá se dió cuenta de la fiebre en cuanto tocó mis manos, me
dejó unas medicinas y una lista de lo que debería comer antes de irse a
trabajar. En cuanto la puerta de la entrada se cerró, Eduardo salió del armario
con ropas caídas sobre él. Antes de que pudiese decir algo me ordenó recostarme
en la cama, se veía como todo un adulto, por lo menos debía tener 18 años, pero
sus anteojos hacían que se viera aun mas mayor.
Preparó un poco de caldo y me dió de comer, aunque sus
expresiones no eran dulces, sus reacciones ante mis comentarios y sus cuidados
mostraban a alguien realmente amable.
Por la fiebre no había asistido a la escuela, así que aun
estaba preocupada por Andrea, el día anterior parecía tan decaída y preocupada,
al recordar su mirada hacia que mi animo cayera en picada y Eduardo se daba
cuenta, pero no preguntaba, sabia perfectamente cuando callar.
- A que hora sales de la escuela? - pregunto
- Eh? A las 2 de la tarde
- A esa hora me iré a ver a los otros, ¿entendido?
- Ah, si... - A ver a los otros, me preguntaba como eran los
demás, tal vez habían adoptado forma humana al igual que él, en nuestro mundo
la gente que es diferente nunca es bien aceptada en un principio, pero lo que
mas curiosidad me daba, era saber quienes eran mis otras 4 compañeras.
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