martes, 3 de septiembre de 2013

Zahan y la Tierra: Capitulo 4

Capitulo 4 <Conocer>

"Hay mas como tu?" las cinco chicas habían hecho esta pregunta, pero cada una en un momento diferente, solo una de ellas ya sabia de la presencia de las otras cuatro, pero seguía oculta, aun no quería que sus compañeras se enteraran de su existencia, ella sabia mas que las demás y ya sabia controlar a la perfección a su dragón dorado, quien se había encargado de entregar las otras 4 gemas a sus correspondientes amos, pero ella se había encargado de la búsqueda del príncipe, lo único que no sabia, era donde se encontraban los enemigos de la oscuridad, pues según Raul, su dragón de doradas escamas, varios dragones del reino de la oscuridad habían llegado a la Tierra.

...Raquel...
Aun no me creía del todo la historia que David me había contado, eso de buscar a un príncipe y llevarme a vivir a su mundo en cuanto lo encontremos eran puras locuras, seguramente iba a dejar a mi familia, a mis amigos y a Gabriel, solo por irme y proteger un mundo con poderes que no poseo.
Camine de la escuela como normalmente hacia, las ropas de David eran extrañas así que le tuve que tomar algunas de entre los cajones de mi hermano, le quedaban bien, su cabello castaño rubio hacia que se viese un poco mas joven, pero si sus ojos no mentían, tenia que tener 15 años, solo un año mayor que yo. Si su temperamento no fuese tan frío y duro, podría decir que es guapo.
Después de decirle la hora a la que salia de la secundaria desapareció por el balcón diciendo algo sobre venir por mi en cuanto saliera.
Las clases pasaron regularmente, Gimena tenia un gran brillo de curiosidad en los ojos, pareciera que fuese a comerme con la mirada "cuéntame!" decían. Saliendo al descanso le comencé a contar lo que había pasado, pero en cuanto llegue a la parte de la figura negra, una cabellera roja llamo mi atención.
- Puedo sentarme con ustedes? - su voz parecía emocionada, sus ojos también notaban haber encontrado algo emocionante, pero también estaba la tristeza.
- Claro - dijo Gimena al ver que yo no respondía a su petición.
Quise seguir la conversación, así que seguí contándole acerca del resto del día y sin darme cuenta en que momento, Andrea se unió, fue sorpresivo, pero divertido. La conversación siguió y siguió, se notaba que la mitología le gustaba mucho, pero llego a un punto en el que mencionó a una figura negra de ojos dorados y piel como la nieve, la misma figura que yo había visto.
- También lo vi! - dije sorprendida, de reojo podía ver a Gimena pensando "y a esta, que mosca le pico?", extrañada por la rara conversación entre dos desconocidas.

...Rebeca...
El dragón de azules escamas, Cristian, había adoptado forma humana en cuanto comenzó a hablar acerca de su mundo, ademas de otras 4 chicas igual a mi, era alguien incorregible, se veía que era del tipo de muchacho presumido, tal vez en cierto modo, hijo de una persona rica. Había intentado darme un beso acercándose mucho a mi rostro, una cachetada fue lo que sencillamente recibió de mi, cayo al suelo y con el ruido que hizo, Josue preguntó detrás de la puerta de la habitación si algo había sucedido.
Diciéndole la hora de mi salida de la escuela, decidió partir junto conmigo hasta ella.
- Vendré por ti en la salida
- Que-? - Al girarme solo pude ver como su cabellera rubia se alejaba caminando, era rápido.

En el descanso me coloque detrás de la misma banca que el día anterior, la conversación de la castaña y la castañorojiza eran emocionantes, escuchaba la emoción de su voz cuando platicaba algo de su cita con el rubio nuevo, al parecer se llamaba Gabriel, estuvo a punto de contar acerca de algo extraño que había visto en el museo cuando Andrea la interrumpió.
- Puedo sentarme con ustedes? - pregunto, su voz se oía emocionada pero ronca de alguna forma.
Siguieron con la conversación, pero no escuchaba por ningún lado a Karen, ¿era que la había dejado en algún lugar con otras personas? o ¿simplemente no había asistido a la escuela?
Andrea dijo algo de una figura negra de ojos dorados y piel cálida
- También lo vi! - dijo la castaña, me levante lentamente y vi que su amiga las miraba con rostro extrañado, como pensando que estaban locas o algo parecido.
- No puede ser eso cierto - Dije metiéndome en la conversación, Andrea me miraba fijamente, parecía feliz, pero mi fría expresión solo causo nerviosismo en la castaña
- Si, me dijo extrañas palabras dándome una gema y desapareció
- ¡Si! ¡a mi me paso igual! - Andrea casi gritaba
- Igual - Dije sacando del bolsillo del vestido mi piedra azul
El rostro de la amiga de la castaña parecía extraño, su mirada de "que estaba pasando" no parecía completamente honesta, pero el toque de la castaña me hizo salirme de mis pensamientos.

...Andrea...
Había visto a chicos lindos, pero ninguno como Joel, se veía precioso con las ropas de su mundo, sus ojos verdes combinaban a la perfección con los tonos plateados y purpuras del traje. Instintivamente le di un beso, imaginaba su expresión antes de abrir los ojos y efectivamente, tenia el rostro rojo como el de un tomate, sus labios apretados y sus ojos abiertos de par en par.
Pero no podía quedarse en casa, no podía pagar los gastos de dos personas, muy apenas podía cuidar de mis propios alimentos y los días en que pagaba las cuotas de la escuela eran de menos alimentos en casa, a menos que la mama de Karen me enviara algún estofado.
Joel había prometido buscar algún empleo en el que trabajar en lo que ella estaba en la escuela para así en lo que ella se encargaba de trabajar el podría hacer las tareas de su propia casa, sus ojos mostraban toda la sinceridad de sus palabras, pero ¿a que persona le permitirían trabajar si no tenia ningún papel de haber estudiado en alguna parte de la cuidad?
Quise no preocuparme por eso y arreglar un poco las cosas con Karen, pero ella no había asistido a clases ese día, había visto la cabellera de Rebeca, estaba sentada al lado de una de las bancas, así que aproveché para sentarme con las chicas que se encontraban en la banca vecina.
Mi sonrisa de confianza siempre era aceptada por todos, pero la chica de cabello castaño dudó al momento de preguntar si me podía sentar y su compañera respondió por ella.
La chica estaba completamente enamorada del chico nuevo, Gabriel, había tenido una cita en el museo de la ciudad, una exposición de mitología, "oh, que hermosa conversación" pensé y sin querer mencioné sobre el tipo de la capucha negra, para mi sorpresa también la chica de cabello castaño, Raquel, como la había nombrado su amiga, le había pasado una situación similar a la mía y unos segundos después Rebeca se acerco.
- No puede ser eso cierto - dijo con voz fría, aunque sus ojos marcaban sorpresa.
Después mostró una gema de un azul brillante, pero sus ojos iban hacia la amiga de Raquel, con una expresión de desconfianza, pero no duro mucho, pues el toque de las manos de Raquel hizo que reaccionara y mirara en nuestra dirección.
Entonces con miradas cómplices nos dimos cuenta de que ya eramos tres, faltaban dos.

...Karen...
La fiebre que tenia después de haber tenido un día tan agitado había bajado un poco por la mañana, mamá tocó preocupada la puerta de la habitación, nunca estaba cerrada, tan pronto como escuchó ruido, Eduardo se escondió en el armario, me levanté pesadamente de la cama y abrí la puerta. Mamá se dió cuenta de la fiebre en cuanto tocó mis manos, me dejó unas medicinas y una lista de lo que debería comer antes de irse a trabajar. En cuanto la puerta de la entrada se cerró, Eduardo salió del armario con ropas caídas sobre él. Antes de que pudiese decir algo me ordenó recostarme en la cama, se veía como todo un adulto, por lo menos debía tener 18 años, pero sus anteojos hacían que se viera aun mas mayor.
Preparó un poco de caldo y me dió de comer, aunque sus expresiones no eran dulces, sus reacciones ante mis comentarios y sus cuidados mostraban a alguien realmente amable.
Por la fiebre no había asistido a la escuela, así que aun estaba preocupada por Andrea, el día anterior parecía tan decaída y preocupada, al recordar su mirada hacia que mi animo cayera en picada y Eduardo se daba cuenta, pero no preguntaba, sabia perfectamente cuando callar.
- A que hora sales de la escuela? - pregunto
- Eh? A las 2 de la tarde
- A esa hora me iré a ver a los otros, ¿entendido?
- Ah, si... - A ver a los otros, me preguntaba como eran los demás, tal vez habían adoptado forma humana al igual que él, en nuestro mundo la gente que es diferente nunca es bien aceptada en un principio, pero lo que mas curiosidad me daba, era saber quienes eran mis otras 4 compañeras.

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