CAPITULO 4: RAMSON VS CARMEN
Al despertarme volvieron todos esos pensamientos, no sabía qué hacer, ni que pensar, sin duda alguna Karen me tenía mucho afecto y seguro algún día me contaría acerca de ella. Pero sobre Rafael, era un caso perdido, según Luisa a mí me gustaba pero no, no debía ni quería sentir algún tipo de sentimiento parecido al amor, por lo menos aun no, faltaban uno o dos años para que eso pudiese pasar, pero cuando pasaran esos 2 años, Rafael seguro se cansaría de esperar, después de todo, era un hombre.
Tome el uniforme deportivo y me dirigí al colegio. La competición se llevaría a cabo en el Instituto Carmen.
Lo del día anterior realmente le había dado un vuelco a mi corazón, me encontraba demasiado nerviosa y no sabía si verdaderamente podría concentrarme totalmente en la competición. Rafael, ya había penetrado demasiado dentro de mi personalidad.
La primera parte del encuentro seria atletismo, Laura correría junto con Luisa, ambas eran muy buenas en esto, por algo los profesores me habían pedido referencias acerca de a quien elegir para correr primero. Yo, en cambio debía preparar para presentar a la Princesa Ramson.
Según el criterio de casi el 100% de las chicas en el Instituto pensaban que era la más hermosa, realmente atlética y con un carácter con el cual podría poner a cualquier hombre en su lugar. En mi opinión, el colocar a una chica a la cabeza de todas y hacerla ver como si fuese una diosa o algo parecido, era una tontería.
Un autobús con unos cuantos cartelones a los costados, esperaba pacientemente en el portón de entrada a las señoritas del Instituto Carmen que concursarían orgullosamente al lado de la princesa Ramson. El chofer parecía cansado y a la vez aburrido, como si todos los días hubiese algún torneo emocionante con el mismo gentío de siempre.
- “Rafael, seguro estaría esperando nuestra llegada” – pensé
Pero era del tipo que se enamora fácilmente y eso hacía que en mi surgiera el sentimiento de la preocupación, ¿preocupada? Tal vez solo fuese el hecho de que fácilmente las chicas podrían lastimar su demasiado sincero corazón. Era un buen tipo, solo que era como un perrito manso al que cualquier persona podría simplemente robarlo. Eso, no me gustaba para nada.
El amor era verdaderamente complicado. Era difícil de describir, al igual que el distinguir el amor de hermanos, el amor de novios y el verdadero amor. Una persona enamorada sería capaz de proteger a su persona amada con cuerpo y alma, no importaba como, cuando o donde, ni siquiera si estuviese equivocada acerca de lo que sentía. Todas esas cosas me daban vueltas en la cabeza, mas no sabía cómo colocar mi opinión acerca de todo esto.
La distancia entre el Instituto Carmen y el Ramson no era mucha, solo habíamos hecho veinticinco minutos, contando claro que había más trafico del habitual. Mirando a través de la ventana solamente visualicé lo mismo de que veía todos los días cuando caminaba con rumbo a la fuente. A pesar de estar concentrada en intentar escribir una canción me gustaba tomar las cosas que estuviesen fuera de mi mundo, de mi cotidianidad. A veces sabia que escribir no importaba cuan me interrumpían, mientras que en otras ocasiones tenía que exprimirme el cerebro para poder pensar en algún tema.
El portón metálico color negro, con el nombre “Instituto Carmen”, se abrió de par en par al ver a nuestro autobús acercarse.
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