viernes, 6 de septiembre de 2013

Flor marchita: Capitulo 2

Ben resultó ser demasiado frío con respecto a socializar con las chicas y aunque esto sea beneficioso para mi secreto, no puedo evitar sentir un poco de decepción ante la idea de que no pueda tener una buena conversión con el.

El reloj marca las 7:30, mi hora de salida del trabajo esta próxima, hoy hay pocos clientes en el pequeño restaurante en el que trabajo, que se encuentra cerca del instituto, fue difícil que Daniela, la gerente, me aceptara en el trabajo, a pesar de ser una mujer firme, sus ojos verde esmeralda dudaron ante la aportación de mi comienzo laboral. Hasta ahora no se ha presentado ningún problema que le pudiese causar mi despedimiento, es mas, creo que incluso le podría agradar mas que las otras chicas.

La campanilla de la puerta de entrada me saca de mis pensamientos.
La campanilla que anunciaba la llegada de un nuevo cliente sonó justamente después de haber puesto mis ojos en aquel reloj plateado colocado al lado de la puerta de entrada.
Aquellos ojos azules me parecían extraños, pues tenían cierta chispa que reflejaba haber tenido un encuentro especial. Y justamente detrás de él una chica que no reconosco atraviesa la puerta de entrada, no me había percatado, pero afuera esta  lloviendo a cántaros.

Salgo de mi trance y me dirijo a la mesa en la que Ben y su compañera se sientan, en cuanto mis ojos se cruzan con los suyos, aquella chispa desaparece y un frío muro vuelve a aparecer ante nosotros.
- ¿Pasa algo? - pregunta la chica, su voz es suave y terciopelada, al parecer se dio cuenta del repentino pero pequeño cambio.

Ben no responde e ignoro su conversación pidiendo la comida que ordenarán. Entro a la cocina en busca de un refugio que me permita ocultarme de aquellos sombríos ojos y funciona de maravilla, hasta que se me entrega el pedido.
Me adentro en el solitario comedor y encuentro una deliciosa y refrescante sonrisa en el rostro del chico, que tiene entrelazada la mano con aquella tierna muchacha. Intento no ponerme nerviosa ante la idea de estar conociendo la vida privada de un compañero que no es mi amigo.

Camino en su dirección y nuevamente aquel muro aparece, salvo que no suelta la mano de la chica. Dejo el pedido y me retiro de nuevo a la cocina hasta que es mi hora de salida, como hay puerta trasera decido usarla, me parece molesto conocer cosas privadas que no son de mi incumbencia.
Llego a mi habitación y estoy sola, él aún no regresa así que decido cambiarme de ropa en el pequeño vestidor que cada cuarto tiene a su disposición.
Como hay un espejo de cuerpo completo miro mi figura, el cabello castaño ha vuelto a crecer y por fin me llega a la altura del pecho, pero por más que me miro, mi cuerpo tiene partes físicas de hombre. Aquel deseo de mi padre por obtener un hijo varón fue hecho realidad tras la trágica muerte de mi madre, pues de alguna manera que no recuerdo, convenció a un doctor para transformar mi sexo.
Las lágrimas ruedan por mis mejillas y comienzo a llorar, no me preocupo por la llegada de mi compañero, pues la puerta del vestidor la dejé cerrada. Pero la desconfianza en mi misma me asusta y decido vestirme. Al terminar de subir la falda escucho el sonido de la puerta del vestidor al abrirse.

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