martes, 29 de octubre de 2013

Flor marchita: Capitulo 6

Una semana pasó después de aquel incidente. El ventilador del techo sigue funcionando correctamente en la cafetería, Claudia, mi nueva compañera de trabajo es demasiado espontánea y Aunque eso sea beneficioso cuando tenemos algún inconveniente con los clientes a veces me parece que me dedica demasiadas miradas... - de nuevo tu mente está en otra parte - la voz de claudia es dulce y tranquila, sus brillantes ojos miel resaltan en su oscuro cabello marrón. - eh? Creo que me pasa muy seguido Jajaja Ahí estaba de nuevo esa mirada, parecía como sí pudiese besarme con los ojos y no era que no fuese atractiva, sino que no me gustan las mujeres por más que tenga este cuerpo de hombre. A la hora de cerrar debo alejarme de ella, no me gusta la idea de que intente verme desnuda, así que a veces resultaba tener que irme muy tarde.
Me tumbo en la cama, Marco se encuentra profundamente dormido, pues no detecta el más mínimo ruido que hago. Se le ve tan tranquilo sin el seño fruncido aunque siento un pequeño deseo de besarlo. Está recostado boca arriba así que pienso que sería muy fácil hacerlo. Doy un paso hacia él, pero me detengo al recordar a la chica con la que lo había visto la semana anterior y camino en dirección a mi propia cama, para resguardarme en mis sueños a causa del dolor.
Continúo lo que dejé pendiente con mis tareas después del trabajo, pero esa noche no tenía como pensar en ellas, la mañana siguiente, en clase de teatro intento terminar mi tarea antes de mi próxima clase, resulta difícil concentrarte cuando el maestro Mira en todas direcciones

La luz de la mirada Capitulo 5 parte 2

Laura y yo la pasamos juntas todo el día y no había rastro de Rafael ni de Luisa. Cosa que en parte me daba tranquilidad, hasta que en mi mente paso la idea de que se hubiera enamorado de ella, cosa que ya había hecho una vez conmigo.
Esa idea me deprimió un poco y Laura lo había notado, pero como era más amiga de Luisa que mía no atrevía a preguntar, me di cuenta pues sus labios intentaban articular algo cada vez que me veía con la cara decaída, pero simplemente se apretaba los labios y decía que fuésemos a cualquier puesto de los que había ahí.

El día transcurrió y los altavoces empezaron a anunciar diversos juegos para parejas de enamorados y etcéteras, nada que pudiese llamar nuestra atención.
Comimos donas, tacos de trompo, cupcakes y varios pasteles que había cerca, hacía mucho tiempo que no comía cosas dulces y Laura sabia eso.
-       No sueles comer cosas dulces – dijo con una sonrisa y sin mirarme.
-       No ¿Por qué?
-       ¿sabías que para la depresión, las cosas dulces son lo mejor? – su cabeza giro en torno hacia mí y me regalo una tierna sonrisa, cosa que realmente agradecí, podíamos no conocernos mucho, pero ella era muy dulce y cariñosa, veía como trataba a Luisa y la quería mucho, ahora, era mi turno.
-       Gracias – le devolví la sonrisa, pero sentía que mi mirada tenía en parte una pizca de dolor acompañada con agradecimiento.





(Se que esta parte está muy corta TwT pero no he tenido mucho tiempo para escribir :'c)

Magia de amor Capitulo 5

En cuanto entramos en aquella cabaña, la luz solar desapareció y fue difícil para mis ojos acostumbrarse a la penumbra que se encontraba debajo de el alto techo de madera.
-Bienvenidos- Una voz jovialmente femenina nos recibió cálidamente, siendo aun mas cálida la bienvenida para Christoper, la chica de hermosa cabellera negra lo besó intensamente sin importar las personas que se encontraban a nuestro alrededor. Me sentí incomoda y fuera de lugar, deseaba volver para poder escuchar la vos de Alex, sentir su cálida mirada...
Me vi interrumpida por la gran necesidad de llorar, pero siendo un lugar inadecuado para hacerlo preferí callar hasta que fuese absolutamente necesario.
.¿Y bien? ¿Cuando irán a las torres zodiacales?- Pregunto una mujer de mediana edad. Aunque en su mayoría las personas llevaban el cabello negro, unas pocas tenían un castaño muy oscuro, pero no había colores distintos o que resultaran del todo diferentes.
-En este preciso momento - Contestó Christoper de lo mas entusiasmado. Aun no lograba comprender que era lo que debíamos hacer dentro de aquellas torres, pues era lógico de cuales torres hablaban, no había otros edificios tan llamativos como esos.
Comencé a desear poder comunicarme de manera mas sencilla, pero mi personalidad no accedía a la propuesta hasta que Christoper tomó de mi mano guiándome hacia la salida de la cabaña. La luz que golpeó mi rostro era de menor intensidad que cuando llegamos, a pesar de estar solamente unos minutos dentro.
-El tiempo es diferente aquí que en tu mundo- Dijo secamente mientras soltaba mi mano- Primero iremos a la torre roja, donde se encuentra la Diosa que posee el signo de Cáncer.
-¿Y que haremos ahí? ¿Pelear? Porque yo...
-Tranquila- Me interrumpió, pero no me miró un solo momento, su mirada seguía en el interior de la cabaña - No es eso, creo que en tu mundo se le llaman acertijos... Pero en nuestro mundo nadie tiene la capacidad de resolverlos, todos somos impulsivos y es difícil que nos detengamos a meditar en algo...
Eso explicaba muchos aspectos de su personalidad.
Y de la chica que lo besó.
-No soy tan inteligente como lo aparento...- Quise tomar la decisión de huir.
-No dejaré que huyas tan fácilmente- Por fin me miró, y no se notaba ni un destello de duda en aquellos ojos.

lunes, 14 de octubre de 2013

La luz de la mirada: Capitulo 5 Parte 1

CAPITULO 5: SORPRESAS

Al encenderse, el sonido del micrófono del Director hizo que todo el mundo pusiese atención en el foro.

-       “Y ahora, el discurso de la Princesa Ramson….”- La gente empezaba a murmurar y fue entonces que se dio el nombre de la princesa. Cuando la persona tras las cortinas comenzó a caminar al centro del foro…
-       “Elena Cleanfire” – la gente se quedo asombrada, al igual que yo, pero por diferentes razones, ellos por su belleza, yo por qué se trataba de Elena.

Elena mostraba una inusual sonrisa que nunca me había mostrado, pero a pesar de ese abrumador pensamiento, ella se veía preciosa y no podía apartar mi vista de ella, ni porque Raúl me estaba hablando.
-       Es hermosísima ¿verdad?
-       Si... de hecho... Raúl, ella es la chica de la que te he estado contando…
-       ¡no es cierto!
-       Si… es la verdad
-       Tienes buen ojo
El cabello lo traía suelto pero con algunos rulos que colgaban a los costados de la cara, el vestido blanco junto con la chalina hacían juego y se veía como una verdadera princesa sacada de un cuento y yo quería ser ese príncipe eternamente enamorado, capaz de cualquier cosa.
-       ¿ya le serás infiel a la chica? – preguntó Kate acercándose con una mirada capaz de partirte en dos
-       ¿infiel? ¿chica?
-       Si, a la chica de la que estas “enamorado” – su voz realmente sonaba enfadada he hizo ademán con las manos al decir “enamorado”
-       Pues… de hecho es ella
Al decir esto, se comió el orgullo y se alejo de nosotros, de verdad aun sentía algo por mí, mas no era amor, de eso me encontraba completamente seguro.
Después de perder de vista a Kate no pude separ mi vista de Elena, se veía preciosa, hermosa, no había una palabra que pudiera compararse a lo que estaba observando, parecía realmente un ángel.

Terminado el discurso, siguió la segunda parte de atletismo, que fue una carrera de relevo, Elena junto con la chica que nos había visto cerca de la fuente estaban concursando. Varias de las chicas estaban temerosas, pero los ánimos de todo nuestro instituto les ayudaban a superar ese miedo.
Empezando la carrera la compañera de Elena, Luisa creo que se llamaba, iba a la cabeza y le paso a Elena el tubo rojo que le habían dado. Elena sin pensarlo dos veces, lo tomo y corrió, era demasiado rápida y las demás simplemente no pudieron ni pisarle los talones. Al llegar a la meta no se le notaba el menor esfuerzo por respirar, ni parecía que tuviese un poco de sudor en el cuerpo.
Primer lugar en relevo.


Elena era sorprendente, en los siguientes juegos, ella participó sin duda alguna.
Basquetbol, fútbol, tenis, Béisbol, en todos esos juegos se ganaron el primer lugar y Elena estaba realmente emocionada cada vez que empezaban a jugar, animando a su equipo, las que la acompañaron en cada juego fueron la chica pelirroja y cabello corto, además de una de cabello largo negro y ojos azules, llamada Laura. No tenían el mínimo aspecto de estar cansadas, al contrario, ellas querían jugar mucho más.

Al terminar la competición, estaba claro quienes habían ganado y los directores de ambos institutos se habían retirado a hablar de algunos asuntos escolares, cosa que no había pasado hasta ahora, según me había contado Raúl.
Me habían transferido a mitad de año debido a que a mi padre le habían ofrecido una mejor paga que en su anterior trabajo, mi madre, no trabajaba y siempre se encontraba en casa cuidando de mi y Alexander, mi hermano mayor.
Las chicas del Instituto Ramson habían terminado de cambiar sus ropas en los vestidores que les fueron prestados, que eran los de los hombres, así que decidí esperar a Elena afuera de estos, cuando ella salió, tenía su largo cabello recogido en una coleta, la cual llegaba hasta la mitad de su espalda y tenia puesta una playera blanca junto con unos shorts rojos, algo simple para lo que siempre vestía, pero que aun así se le veía bien, dejando mostrar su figura, fácilmente ella podía ser una elegante modelo aun sin descubrir, pero me gustaba que no fuese así, luego habría cámaras en todas partes y más gente de la que ya había tendría sus ojos puestos en ella.

Salió acompañada de Luisa y Laura y me les acerque.
-       Esto… - al escuchar mi voz Elena se dio cuenta de mi presencia

________________________Elena_________________________________________________

El partido había transcurrido demasiado fácil, las chicas del Instituto Carmen realmente no tenían nuestra misma condición física y les habíamos derrotado demasiado rápido. Que aburrido había sido ese día.
Pero cuando estaba dando el discurso pude notar que Rafael no paraba de mirarme y desde donde yo tambien lo había estado observando, había estado platicando con la chica que había visto la primera vez que nos conocimos.
Esa había sido la única razón para que desviara su visión de mi posición.
Ella realmente se veía molesta, lo más probable era que ella sintiera algo por el aun como para ir hacia donde estaba el y Raúl.
Nunca habría imaginado que Raúl estuviera en este Instituto, pero no creía que el notase que yo era Soledad y lo más probable era que él le hubiera ayudado a Rafael a entrar en los vestidores, pero no podía hablar con el acerca de ello, me pondría en peligro a mí misma.
Después de la competición, extrañamente el director se había ido a tratar con el director del Instituto Carmen, y se rumoraba que ellos intentarían unir ambas instituciones.
Los vestidores estaban muy limpios a pesar de haber pertenecido a los hombres y me gustaba eso, o tal vez los habían limpiado en menos de dos días antes de que nosotras viniésemos.
Hacía calor, mas ya estábamos acostumbradas al trabajo físico excesivo y ya no sudábamos mucho, era raro que lo hiciéramos, así que escogimos ponernos unos shorts y una simple playera con el símbolo de nuestro Instituto. Laura y Luisa se veían muy alegres después de haber visto como vencimos a los equipos rivales.
También estaban realmente acaloradas, pero ganaba más la emoción al calor.
Al terminar de vestirnos, la representante nos informo que habría un pequeño festival escolar, cosa que nos venía de maravilla, traíamos dinero, hambre y calor suficientes como para buscar algún bocadillo que hiciera pasajera el rugido del estomago.

Laura y Luisa me acompañaron, pero al salir de los vestidores estaba Rafael, fácilmente disimule que no lo había visto, pero él era del tipo que no se daba por vencido por más que le insistiera.
-       Esto… - pronuncio dudoso
Las tres nos giramos y vimos a Rafael, sus ojos esmeralda no lograban dar con los míos por más que lo intentase, estaba demasiado nervioso.
-       Tú eres el chico que vi cerca de la fuente ¿verdad? – pregunto Luisa, señalándolo y acercándosele unos centímetros, solo para que él se retirase un poco mas de nosotras.
-       Umm… eso creo… ¿tú eres? – su cara estaba un poco enrojecida y su voz temblaba, no sabía cómo acercarse nuevamente.
-       Soy Luisa Domínguez y ella es Laura Rodríguez, la única vez que te he visto, besaste a Elena, ¿no es así?
A Luisa no le gustaba andarse con rodeos, y eso había sido demasiado directo.
-       Umm… bueno… yo…

Rafael jamás se había mostrado tímido al frente mío, era  la primera vez que le veía tan enrojecido y temeroso de hablar, tal vez le incomodaba el hecho de que la ropa que traíamos mostraba demasiada piel (los shorts), pero la actitud de Luisa, tan directa, creo que era el detonante de su color tan rojizo en el rostro.
-       Déjalo ya Luisa, mejor vamos a buscar algo de comer…
-       No cambies el tema Laura
-       Si ¿nos vamos Laura? – dije, no quería seguir con esa conversación
-       ¡ah! ¡por favor espera!
Su rostro imploraba que me quedara con él, y en parte eso quería.
Rafael había extendido su brazo hacia mí, si no hubiera dado un paso hacia Laura, que estaba más atrás de nosotras me habría podido sujetar. Pero no lo hizo, y eso causo alivio, pero una parte de mi quería estar con él, una parte que aun no quería que saliera, no hasta que Karla me diera permiso de salir con alguien.
Laura tomó mi mano y me estiró al lado contrario de donde estaban Luisa y Rafael, quería pensar que ellos nos seguirían, pero no lo hicieron. Quise voltear para mirar su rostro y ver la expresión que había hecho, pero sabía que me sentiría mal y además sentía que si volteaba le daría la idea de que quería que viniese, así como cuando pensó que había aceptado salir con él la vez que quedamos en la fuente y todo se volteó al punto de besarme.

Flor marchita: Capitulo 5

Capítulo 5 
La calidez de sus brazos me envuelven y permito que las lágrimas rueden sin detenerse un momento.
Comienzo a pensar en desear que ese momento no se detuviese, en que Ben se quede a mi lado por siempre, pero no permito que esos deseos lleguen a más, terminando negando lo anterior. Mientras tengo este conflicto mental, la voz de Ben me interrumpe. 
- Empieza a oler a humedad, vamos a los dormitorios - dice mientras me aparta.
Camino por detrás de el, verle la cara nuevamente, me resultaba vergonzoso. 
Me pongo a dedicarle miradas a su espalda para que no se de cuenta, pero siempre termina volteando, asustándome y haciéndome sonrojar. A pesar de que recuerdo a su novia, eso no me impide sentirme especial en la situación en la que nos encontramos.
Llegamos a nuestra habitación y en cuanto me dirijo a la ventana veo que la lluvia comienza a caer. 
Mi mirada se queda atrapada en dirección a la banca en la que nos encontrábamos y no noto la presencia de Ben hasta que su voz choca en las paredes del cuarto. - no digas nada - - ¿A que te refieres?- pregunto - a lo de la cafetería... - serio, como se encontraba todo el tiempo, salvo una cosa que noto, vergüenza, normalmente me mira directamente a los ojos, pero en cuanto mencionó la cafetería, su mirada se fue a otra parte.