CAPITULO 5: SORPRESAS
Al encenderse, el sonido del micrófono del Director hizo que todo el mundo pusiese atención en el foro.
- “Y ahora, el discurso de la Princesa Ramson….”- La gente empezaba a murmurar y fue entonces que se dio el nombre de la princesa. Cuando la persona tras las cortinas comenzó a caminar al centro del foro…
- “Elena Cleanfire” – la gente se quedo asombrada, al igual que yo, pero por diferentes razones, ellos por su belleza, yo por qué se trataba de Elena.
Elena mostraba una inusual sonrisa que nunca me había mostrado, pero a pesar de ese abrumador pensamiento, ella se veía preciosa y no podía apartar mi vista de ella, ni porque Raúl me estaba hablando.
- Es hermosísima ¿verdad?
- Si... de hecho... Raúl, ella es la chica de la que te he estado contando…
- ¡no es cierto!
- Si… es la verdad
- Tienes buen ojo
El cabello lo traía suelto pero con algunos rulos que colgaban a los costados de la cara, el vestido blanco junto con la chalina hacían juego y se veía como una verdadera princesa sacada de un cuento y yo quería ser ese príncipe eternamente enamorado, capaz de cualquier cosa.
- ¿ya le serás infiel a la chica? – preguntó Kate acercándose con una mirada capaz de partirte en dos
- ¿infiel? ¿chica?
- Si, a la chica de la que estas “enamorado” – su voz realmente sonaba enfadada he hizo ademán con las manos al decir “enamorado”
- Pues… de hecho es ella
Al decir esto, se comió el orgullo y se alejo de nosotros, de verdad aun sentía algo por mí, mas no era amor, de eso me encontraba completamente seguro.
Después de perder de vista a Kate no pude separ mi vista de Elena, se veía preciosa, hermosa, no había una palabra que pudiera compararse a lo que estaba observando, parecía realmente un ángel.
Terminado el discurso, siguió la segunda parte de atletismo, que fue una carrera de relevo, Elena junto con la chica que nos había visto cerca de la fuente estaban concursando. Varias de las chicas estaban temerosas, pero los ánimos de todo nuestro instituto les ayudaban a superar ese miedo.
Empezando la carrera la compañera de Elena, Luisa creo que se llamaba, iba a la cabeza y le paso a Elena el tubo rojo que le habían dado. Elena sin pensarlo dos veces, lo tomo y corrió, era demasiado rápida y las demás simplemente no pudieron ni pisarle los talones. Al llegar a la meta no se le notaba el menor esfuerzo por respirar, ni parecía que tuviese un poco de sudor en el cuerpo.
Primer lugar en relevo.
Elena era sorprendente, en los siguientes juegos, ella participó sin duda alguna.
Basquetbol, fútbol, tenis, Béisbol, en todos esos juegos se ganaron el primer lugar y Elena estaba realmente emocionada cada vez que empezaban a jugar, animando a su equipo, las que la acompañaron en cada juego fueron la chica pelirroja y cabello corto, además de una de cabello largo negro y ojos azules, llamada Laura. No tenían el mínimo aspecto de estar cansadas, al contrario, ellas querían jugar mucho más.
Al terminar la competición, estaba claro quienes habían ganado y los directores de ambos institutos se habían retirado a hablar de algunos asuntos escolares, cosa que no había pasado hasta ahora, según me había contado Raúl.
Me habían transferido a mitad de año debido a que a mi padre le habían ofrecido una mejor paga que en su anterior trabajo, mi madre, no trabajaba y siempre se encontraba en casa cuidando de mi y Alexander, mi hermano mayor.
Las chicas del Instituto Ramson habían terminado de cambiar sus ropas en los vestidores que les fueron prestados, que eran los de los hombres, así que decidí esperar a Elena afuera de estos, cuando ella salió, tenía su largo cabello recogido en una coleta, la cual llegaba hasta la mitad de su espalda y tenia puesta una playera blanca junto con unos shorts rojos, algo simple para lo que siempre vestía, pero que aun así se le veía bien, dejando mostrar su figura, fácilmente ella podía ser una elegante modelo aun sin descubrir, pero me gustaba que no fuese así, luego habría cámaras en todas partes y más gente de la que ya había tendría sus ojos puestos en ella.
Salió acompañada de Luisa y Laura y me les acerque.
- Esto… - al escuchar mi voz Elena se dio cuenta de mi presencia
________________________Elena_________________________________________________
El partido había transcurrido demasiado fácil, las chicas del Instituto Carmen realmente no tenían nuestra misma condición física y les habíamos derrotado demasiado rápido. Que aburrido había sido ese día.
Pero cuando estaba dando el discurso pude notar que Rafael no paraba de mirarme y desde donde yo tambien lo había estado observando, había estado platicando con la chica que había visto la primera vez que nos conocimos.
Esa había sido la única razón para que desviara su visión de mi posición.
Ella realmente se veía molesta, lo más probable era que ella sintiera algo por el aun como para ir hacia donde estaba el y Raúl.
Nunca habría imaginado que Raúl estuviera en este Instituto, pero no creía que el notase que yo era Soledad y lo más probable era que él le hubiera ayudado a Rafael a entrar en los vestidores, pero no podía hablar con el acerca de ello, me pondría en peligro a mí misma.
Después de la competición, extrañamente el director se había ido a tratar con el director del Instituto Carmen, y se rumoraba que ellos intentarían unir ambas instituciones.
Los vestidores estaban muy limpios a pesar de haber pertenecido a los hombres y me gustaba eso, o tal vez los habían limpiado en menos de dos días antes de que nosotras viniésemos.
Hacía calor, mas ya estábamos acostumbradas al trabajo físico excesivo y ya no sudábamos mucho, era raro que lo hiciéramos, así que escogimos ponernos unos shorts y una simple playera con el símbolo de nuestro Instituto. Laura y Luisa se veían muy alegres después de haber visto como vencimos a los equipos rivales.
También estaban realmente acaloradas, pero ganaba más la emoción al calor.
Al terminar de vestirnos, la representante nos informo que habría un pequeño festival escolar, cosa que nos venía de maravilla, traíamos dinero, hambre y calor suficientes como para buscar algún bocadillo que hiciera pasajera el rugido del estomago.
Laura y Luisa me acompañaron, pero al salir de los vestidores estaba Rafael, fácilmente disimule que no lo había visto, pero él era del tipo que no se daba por vencido por más que le insistiera.
- Esto… - pronuncio dudoso
Las tres nos giramos y vimos a Rafael, sus ojos esmeralda no lograban dar con los míos por más que lo intentase, estaba demasiado nervioso.
- Tú eres el chico que vi cerca de la fuente ¿verdad? – pregunto Luisa, señalándolo y acercándosele unos centímetros, solo para que él se retirase un poco mas de nosotras.
- Umm… eso creo… ¿tú eres? – su cara estaba un poco enrojecida y su voz temblaba, no sabía cómo acercarse nuevamente.
- Soy Luisa Domínguez y ella es Laura Rodríguez, la única vez que te he visto, besaste a Elena, ¿no es así?
A Luisa no le gustaba andarse con rodeos, y eso había sido demasiado directo.
- Umm… bueno… yo…
Rafael jamás se había mostrado tímido al frente mío, era la primera vez que le veía tan enrojecido y temeroso de hablar, tal vez le incomodaba el hecho de que la ropa que traíamos mostraba demasiada piel (los shorts), pero la actitud de Luisa, tan directa, creo que era el detonante de su color tan rojizo en el rostro.
- Déjalo ya Luisa, mejor vamos a buscar algo de comer…
- No cambies el tema Laura
- Si ¿nos vamos Laura? – dije, no quería seguir con esa conversación
- ¡ah! ¡por favor espera!
Su rostro imploraba que me quedara con él, y en parte eso quería.
Rafael había extendido su brazo hacia mí, si no hubiera dado un paso hacia Laura, que estaba más atrás de nosotras me habría podido sujetar. Pero no lo hizo, y eso causo alivio, pero una parte de mi quería estar con él, una parte que aun no quería que saliera, no hasta que Karla me diera permiso de salir con alguien.
Laura tomó mi mano y me estiró al lado contrario de donde estaban Luisa y Rafael, quería pensar que ellos nos seguirían, pero no lo hicieron. Quise voltear para mirar su rostro y ver la expresión que había hecho, pero sabía que me sentiría mal y además sentía que si volteaba le daría la idea de que quería que viniese, así como cuando pensó que había aceptado salir con él la vez que quedamos en la fuente y todo se volteó al punto de besarme.